27 febrero, 2015
¿Hacer cultura? ¿Para qué?
¿Hacer cultura? ¿Para qué? II
01 diciembre, 2014
9 de junio: día nacional de las músicas
En estos días se ha
debatido - y bienvenido sea el debate - la idea de establecer el Día
Nacional de la Musica conmemorando el nacimiento del flaco Spinetta.27 mayo, 2013
El valor de las instalaciones culturales
23 abril, 2013
Cambios y permanencias en el mercado del libro
- La venta de libros digitales se está acelerando año a año y mes a mes. Según el ISBN en cita de la Cámara Argentina del Libro el registro de E-books ya representa un 17% del total.
- La producción de libros en papel cayó un 8% durante el 2012 aunque según las fuentes consultadas esto se debería más a la propia economía del sector que a la competencia del libro digital.
- En el primer trimestre de 2013, las exportaciones de libros cayeron un 36% en valores y un 39% en cantidades. Las importaciones, casi el doble: en valores, 57% y en cantidades, 76%.
- Los datos finales del 2013 podrían mejorar debido a la compra de libros para las escuelas públicas por parte del estado nacional: unos 317 millones de pesos distribuidos en 77 editoriales.
- En nuestro país hay 560 editoriales; 400 de ellas pequeñas y medianas y agrupadas en la Cámara Argentina del Libro; el resto, las más grandes del mercado, se agrupan en la Cámara Argentina de Publicaciones.
- En la Argentina – como en el resto del mundo – la multiplicación de las editoriales tiene que ver con las llamadas editoriales de nicho. Se ocupan de temáticas muy específicas y con tiradas que no interesan a los grandes jugadores del mercado.
- El sector más amenazado por el crecimiento de la edición digital son las librerías ya que el negocio electrónico favorece la intermediación. En la Argentina hay una librería cada 15000 habitantes y en Buenos Aires el doble.
- Las librerías, para sobrevivir, deberán mejorar su rol de “curadoras” del mercado del libro y convertirse en verdaderos espacios culturales.
- Los libros infantiles representan el 15% del mercado, la ciencias sociales el 17% y la “literatura” el 26%.
- Los dispositivos de lectura de los libros digitales no han crecido, en nuestro mercado, tanto como se esperaba. Así y todo en el 2012 se vendieron 434000 tabletas y se estima unas 650000 para este año. Los lectores electrónicos (e-readers) no hay una oferta sistemática debido – sostiene la nota – a trabas burocráticas. Una empresa dedicada a su importación dice haber vendido unas 10000 unidades en 2011.
12 marzo, 2013
Inteligencia colectiva, desafío cultural
Recorriendo la Red:
23 febrero, 2011
Indicadores del cine en la Argentina
Según cifras de la consultora Ultracine, durante el año 2010 el mercado cinematográfico argentino contó con 38 millones de espectadores (un crecimiento del 15% respecto de los 33 millones de 2009), mientras que la recaudación total pegó un salto del 43% al pasar de los 472 millones de pesos de 2009 a 675 millones en 2010, producto en buena parte del alza del costo promedio de la entrada y la explosión de las salas 3D, cuyos tickets tienen un precio más alto.Llama la atención que en un mercado cinéfilo tan amplio como el argentino nuestras películas no tengan una repercusión mayor. La pérdida de dos millones de espectadores y la caída de siete puntos en la cuota de mercado son un fracaso difícil de esconder.
La cantidad de público que fue al cine en 2010 lo posiciona como el segundo mejor año de los últimos tiempos, por detrás de los 42 millones de cinéfilos de la temporada récord de 2004. Cabe resaltar que las salas 3D significaron el 18% del público total y el 26% de los ingresos del mercado, una tendencia que irá en aumento durante 2011. En cuanto a los títulos, “Toy Story 3” superó los 3 millones de tickets vendidos, seguido por “Avatar” y “Shrek para siempre” que superaron los 2 millones, mientras que “Alicia en el país de las maravillas”, “Eclipse”, “El Origen” y “Harry Potter y las reliquias de la muerte (parte 1)” superaron el millón de espectadores. Entre estos 7 títulos, se quedaron con el 36,5% de la taquilla nacional. Las películas nacionales perdieron casi dos millones de espectadores respecto de 2009 (de 5,3 millones a 3,4 millones) y la cuota de mercado cayó del 16 al 9 %, despuntando el film “El secreto de sus ojos” que vendió casi 2,5 millones de entradas. Sólo 17 de los más de 100 estrenos nacionales que se registraron en 2010 superaron los 10.000 espectadores, con cuatro éxitos: “Igualita a mí” (835.000), “Carancho” (620.000), “Dos hermanos” (465.000) y “Gaturro” (415.000).
Sobre todo si se tiene en cuenta el aporte de espectadores realizada por "El secreto de sus ojos", película nacional ganadora de un Oscar. Lo peor del caso es que no vemos que esto sea motivo de debate en nuestros círculos culturales.
18 marzo, 2010
Los videojuegos como industria cultural

Se comentan allí algunos números que grafican muy bien la importancia del debate:
“… este mercado consiguió una facturación mundial de más de 38.500 millones de euros en 2008, y registró un crecimiento del 15,2% respecto a 2007. De estos 38.500 millones de euros, más de 15.000 millones se obtuvieron en Europa. España aportó 1.432 millones de euros, y se convirtió en el cuarto país de la UE, y sexto a nivel mundial, en consumo de software de entretenimiento interactivo, por detrás de Reino Unido, Alemania y Francia.”
Sobre la estrategia del estado español frente a este mercado se dice:
“Reforzar la marca de hecho en España es esencial. En España llevamos años haciendo videojuegos, con mucho éxito tanto nacional como internacional, pero nos faltaba esto. Otras administraciones de países con menor peso en la industria hace tiempo que asisten a las ferias especializadas y apoyan a sus desarrolladores. Y España, hasta ahora, no lo había hecho. Gracias a la plataforma del ICEX, la industria del videojuego español tendrá mayor visibilidad. Algo esencial en un mercado como el nuestro", recalcó Fabriciano Bayo, director de Virtual Toys”
Sobre la comercialización se dice:
“… la industria del videojuego está cambiando. Se están abriendo nuevos caminos; caminos en los que las multinacionales no podrán entrar y en los que las pequeñas compañías podrán ganar posiciones. Y es que la necesidad del producto físico, el que llega a las tiendas, es algo obsoleto. El futuro de los juegos interactivos está en la industria online, en las descargas de los juegos a través de la Red”
En la Argentina, para adentrarse en el fenómeno, se puede consultar la página de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina. Se informa allí sobre herramientas de diseño, cursos, eventos, etcétera.
Recorriendo la web encontramos un documento de 2007 firmado por Mónica Jacobo y publicado por la Universidad Nacional de Córdoba donde se describe el fenómeno:
“Los videojuegos surgieron en la década del 60´ y alcanzaron la popularidad comercial en los 70´. Su amplia historia de cuatro décadas llega hasta el presente con consolas hogareñas (por ejemplo la PlayStation,4) juegos para instalar en las computadoras personales, juegos multijugador off y online y aplicaciones para dispositivos portátiles como son los teléfonos celulares.” (…)
“Mientras en la década de 1980 esta forma de recreación fue considerada una actividad casi exclusivamente para niños, en la actualidad forma parte de la vida cotidiana de personas de un rango etario amplio que incluye adultos.
Es un fenómeno de la industria del entretenimiento que produce dividendos económicos en algunos casos superiores al cine y promueve constantemente avances tecnológicos mediante el lanzamiento de productos que requieren de computadoras y dispositivos cada vez más potentes.
La proliferación de juegos en la vida cotidiana, los ha convertido en un medio que atrajo la atención de agentes del campo artístico. Los videojuegos como objetos culturales de la era informática, han aportado estéticas definidas, maneras de representar el espacio, personajes que incluso han pasado a protagonizar películas cinematográficas como Lara Croft 6, por citar solo una; han recreado géneros como el de aventuras; instaurado otros como los juegos de disparos en primera persona y han dado lugar a la implementación de técnicas nuevas para la creación, llegando a conformar un campo denominado Game Art.” (…)
“El teórico Stockburger11 propone una categorización de las estrategias artísticas en el contexto de los videojuegos que abarca: apropiación, modificación y producción de juegos originales. Consideramos que esta taxonomía puede ser útil para analizar las obras citadas precedentemente debido a que implica diferentes aproximaciones a un mismo objeto cultural de la era digital: los videojuegos, a partir de las elecciones y posibilidades técnicas, económicas y subjetivas de cada artista o grupo de productores.”
La autora menciona la existencia de pocos espacios de encuentros y promoción de los videojuegos nacionales.
Desde la gestión cultural estimo que se trata de un dominio de producción cultural al que no le hemos prestado demasiada atención.
Sin embargo el juego es en sí misma una actividad cultural. Y en este caso, además, con un alto componente artístico y con un público creciente.
Quizás debiéramos repensar el concepto mismo de industria cultural y estar más atentos a los nuevos consumos culturales. Apropiar tecnologías y recrearlas dentro de nuestros propios horizontes simbólicos.
Notas Relacionadas:
Producción e Industria Cultural
Intraemprendedores: también en el campo cultural
14 marzo, 2010
El Estado como productor cultural
“En otras páginas he expresado mis dudas acerca del tamaño del editor estatal mexicano. Vuelvo a hacerlo aquí: ¿Tiene sentido sostener un Estado-editor de las dimensiones del que tenemos? No. ¿Tiene sentido editar cientos de miles de libros al año con una red no mayor de siete mil bibliotecas y un sistema de distribución que no excede los trescientos puntos de venta como los que regentea el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes? No. Es como comprarse veinticinco llantas de refacción para un solo coche, nada más por si se ofrece.
“Desde luego, no creo que el Estado deba abandonar la edición de libros, pero considero un error que se proponga como múltiple casa editora con los dineros públicos. El fracaso ha sido rotundo: el consumo no aumenta, la distribución es inexistente; en consecuencia, los lectores brillan por su ausencia y la industria editorial vive en un estado de desnutrición grave.”
El autor no promueve la desaparición del Estado – en este caso mexicano aunque el sayo puede caerle a otros estados – del mercado editorial sino que llama la atención sobre la necesidad de articular esa actividad de un modo que podríamos llamar más industrial:
“… hemos llegado al bochornoso escenario en el cual se diseña un plan editorial que quizás elogiarían en España, pero con un consumo como el de Nicaragua y un sistema de distribución y comercialización adecuado para un país como Barbados.” Y agrega: “Si se revisan el cine, el teatro o la música, aparecerá la misma fuerza paradójica: gastar el dinero en la misma casa de gobierno e instalar grandes aparatos sin público. ¿Quiere decir todo esto que el Estado no debe invertir en libros? No: quiere decir que debe gastar en bibliotecas (no en el delirio de una megabiblioteca) y en las editoriales privadas serias que sean capaces de surtir títulos que valgan la pena para enriquecer esos acervos”.
Sin pretender opinar sobre el fondo de la cuestión – asunto reservado a la ciudadanía de México – debemos decir que frecuentemente las políticas culturales van de extremo en extremo: a veces produciendo obras que a nadie llegan, otras contratando artistas con altísimas convocatorias de público que garantizan fama y aplausos a los decisores políticos.
El Estado puede – y debe – ser un productor cultural porque la reproducción de nuestras culturas no puede quedar subordinada al mercado. Pero debe hacerlo con la misma inteligencia de los mercados: construyendo cadenas de valor que garanticen la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios culturales.
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¿Es gratis la cultura?
12 enero, 2010
Gestión cultural entre frutas y verduras
Dicho así no pasa de una mera declaración voluntarista. Y sin embargo sobran los ejemplos.
Alguna vez hablamos de gestión cultural en una vidriera. Otra de gestión cultural hospitalaria; de una protesta política con aire circense o de un almacén museo.
Podríamos, además, citar el caso de la hermosamente caótica feria Tristán Narvaja de Montevideo donde puede comprarse casi de todo: desde pájaros y cebollas hasta música, artesanías o libros antiguos.
Pero ¿Puede una opera surgir entre los puestos que venden fruta, fiambres o pescado? Habrá, naturalmente, dificultades técnicas de todo tipo; faltará la caja de resonancia propia de un teatro o el despliegue de la escenografía, tampoco habrá dispositivos para subtitular en el idioma de los asistentes. Y sin embargo el público puede disfrutarlo.
Claro que para esto la gestión cultural debe hacerse cargo de la formación de públicos, y no solo de la captación de espectadores con todo lo importante que es esto último. Las personas necesitamos que nos muestren y nos ayuden a apreciar las distintas formas que puede asumir el arte. A comprender sus códigos y simbologías.
Esto es lo que están haciendo desde el sitio “Eso que se conoce como la opera” y han colgado en youtube un video que les proponemos compartir: una iniciativa que vale la pena conocer, difundir y, creativamente, replicar.
16 diciembre, 2009
Gestión cultural y política urbana
Esto ha sucedido con el centro cultural Estación Provincial cuyo proyecto de mejoras urbanas en el barrio Meridiano V de la ciudad de La Plata resultó electo por sus vecinos por tercer año consecutivo. Y además creciendo en cantidad de apoyos recibidos. En el año 2008 obtuvieron 350 votos, en el 2009 501 votos, y ahora, respecto del presupuesto participativo 2010 1654 sufragios a favor.
Decía su “propaganda electoral”:
Todos apostamos a transformar los terrenos próximos a la Estación para que sean un espacio de encuentro cada vez mas atractivo y a su vez permitan ser un puente entre la comunidad y las propuestas culturales que se vienen realizando desde cada espacio.
En esta oportunidad apostamos a la “Recuperación del espacio con iluminación, bancos, circuito peatonal, y arreglo de veredas en 71 de 13 a 19 y un quirófano móvil para castración y cuidado de animales””

Podríamos preguntarnos que tienen que ver con la gestión cultural la “reparación de bancos” o “un quirófano para castración de animales”. Visto así parece más el reclamo de una junta de fomento que una propuesta cultural.
Sin embargo cuando se promueve participativamente la jerarquización, cuidado y embellecimiento del espacio público se está “culturando”.
La clave está en la participación y compromiso del habitante con su barrio: la construcción de ciudadanía.
Realizaron su “campaña electoral” sumando trabajo físico en el territorio y una fuerte presencia en los medios digitales: sitio web, facebook y mensajes de textos. Parte de su propaganda consistió en enseñar al vecino a votar vía mensaje de texto lo cual moderniza – en muchos sentidos – el concepto mismo de participación.
Cuando este centro cultural se preparaba para participar de las elecciones de presupuesto participativo en 2008 decíamos:
“La experiencia puede ser muy interesante porque ubica a la gestión cultural en un espacio de construcción ciudadana que reivindica al campo de la cultura en su pleno sentido social e histórico.El domingo próximo, ciudadanos y ciudadanas de La Plata definirán si este u otros proyectos son legitimados por la voluntad popular. El resultado electoral consagrará – más allá de la cantidad de votos de cada uno – una manera de construir la ciudad.Y la gente de estos centros culturales estarán en condiciones de enseñarnos cómo la gestión cultural puede involucrarse en la vida política de la ciudad sin perder su autonomía esencial.”
Transcurridas otras dos elecciones desde aquella nota los amigos y amigas de La Plata nos han dado una lección de cómo puede hacerse esto; de cuán atractivas pueden resultar iniciativas de este tipo para los vecinos y, sobre todo, de cómo la gestión cultural puede construir poder vinculándose a la política ciudadana sin subordinarse por ello a las lógicas partidarias.

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La cultura es poder, apoderate de la cultura
Presupuesto participativo, gestión cultural y nuevas tecnologías
Emprendimientos culturales: Estación Provincial
28 octubre, 2009
Economía de la atención y gestión cultural
Citando, entre otros, al Premio Nobel Herbert Simon se refiere a la llamada economía de la atención titulando: “Riqueza de información, pobreza de atención”.
Lo explican con una cita de Simon: “lo que la atención consume es bastante obvio: la atención de sus receptores. De esto se deduce que una riqueza de información produce una pobreza de atención”.
Para entenderlo cabalmente basta con una simple comprobación: trate usted de recordar cuántos mensajes, de todo tipo, recibe a lo largo del día y a cuantos realmente le presta un mínimo de atención.
El crecimiento exponencial de los volúmenes de información lleva a que aumente el valor de la atención de las personas. Y esto porque estaríamos aplicando recursos escasos – la atención de las personas – a fines infinitamente múltiples – los mensajes disponibles en un tiempo y espacio determinado.
Claro que la comunicación involucra, además, aspectos simbólicos de todo tipo que pueden hacer que un mensaje se vuelva más o menos relevante para uno u otro receptor. Y eso, en un extremo es cultura y, desde el vamos, arte.
Un ejemplo muy interesante al respecto lo trae el mismo suplemento en la nota de contratapa titulada. Tickets, sponsors y rock and roll: el negocio de los recitales en la Argentina.
Se analizan allí las diferentes modalidades que caracterizan al negocio de los recitales lo cual, a nuestro juicio, está enmarcado en aquello que en otra entrada de este blog hemos caracterizado como un verdadero cambio cultural en la industria musical.
Hay artistas que financian la actividad con la venta de los Tickets – entradas – al recital y subsidiariamente algún recurso publicitario. Otros, cuya convocatoria es decididamente masiva invierten la fórmula: el foco económico está en los anunciantes que utilizan su concierto para atraer la atención del público.
Aunque, como sostiene la gerenta de marketing de una empresa que suele participar como sponsor de grandes marcas: “No hay una relación con la venta directa, pero salta en la afinidad de la marca con el mundo de la música”.
Además hay marcas – Personal Fest, Quilmes Rock y Pepsi Music, según la nota – que se superponen directamente con la propuesta artística relegando, hasta cierto punto, al artista a un segundo plano. Simplificando la mirada podríamos decir que el artista importa porque participa en ese evento.
El arte se vuelve vehículo para captar o asociar la atención del público con una propuesta comercial determinada. Esto, por cierto, actualiza los debates de todo tipo habidos sobre la relación entre arte, cultura de masas y mercados.
Simplificando podríamos decir que el arte o la producción artística para ser más exactos construyen tres tipos de relación no necesariamente excluyentes entre sí:
- El arte sostenido por la atención de su propio público.
- El arte como vehículo de las marcas que necesitan convocar la atención del público
- El arte subsumido en las estrategias de marketing de grandes empresas
La verdad es que, como gestor cultural, convivo mejor con los dos primeros modelos que con el último. Pero lo cierto es que todos ellos existen y hay muchos (y muy buenos) artistas que no dudan en recurrir a las más diversas combinaciones posibles.
Nota Relacionada:
Públicos culturales en la era de Internet
17 septiembre, 2009
Gestión cultural y libertad de expresión
El hecho tiene varias aristas que conviene pensar desde la gestión cultural. Veamos que publica el diario en torno a lo dicho por los protagonistas:
“La imagen de una Virgen sobre un cuerpo desnudo de mujer era una metáfora social y a la vez el reflejo de la relación entre la simbología femenina y la iconografía religiosa. La obra formaba parte de la muestra "Cuerpos sin espinas" y fue una creación de la artista plástica mendocina Cristina Pérez. Sin embargo su visión del mundo tuvo un paso fugaz ante la vista de los visitantes porque fue levantada sin aviso tres días después de su inauguración en la sala de arte Juan Scalco, del banco Credicoop ubicado en calle 9 de Julio de ciudad. ¿Las razones? Directivos del banco aseguraron que las obras eran "ofensivas" y las retiraron porque habían recibido quejas de algunos clientes. La artista reclamó pero la muestra no volvió a exhibirse allí.” (…)
"No sólo hubo una ruptura del vínculo contractual sino que hubo discriminación. La muestra fue levantada de mala manera en un banco muy progresista y muy democrático porque es una cooperativa y se jacta de eso. Lo llamativo es que nadie objetó la muestra antes, y la conocían. El problema es la discriminación por la temática de la obra y nadie tiene el derecho a juzgar una expresión artística", agrega el letrado. Para conocer la decisión del banco frente a la decisión judicial, Los Andes se comunicó con directivos del banco Credicoop que se comprometieron a realizar una declaración durante la jornada de ayer, pero finalmente no sucedió. El lunes salió el fallo de la juez en lo civil Silvina Miquel y aunque es favorable, la artista dice que "esto no se termina acá, seguramente el banco hará una apelación pero estoy contenta porque se nos dio la razón no sólo a mí, sino a un equipo de gente que trabajó conmigo, este no es un camino solitario".
En una nota relacionada que publica el mismo diario Graciela Distéfano - Directora del Espacio Contemporáneo de Arte – plantea un debate interesante:
“Creo que en el caso de la obra de Cristina Pérez se reaccionó de manera desproporcionada. Creo que no sólo hay censura sino también autocensura por parte de los espacios de exposición, sobre todo cuando se trata de un banco, que a pesar de tener una ideología progresista se dejó llevar por la queja de algún cliente y el banco no quiso perder ese cliente, eso está claro. Negocios son negocios.
También se abre la discusión sobre los espacios donde se hacen las muestras. Creo que no era el lugar adecuado, fue una concepción voluntarista pero no adecuada. La sala donde transita público que no está por el arte no es el mejor lugar y pasa a ser de cotillón o un adorno de un espacio. Creo que el caso es un disparador sobre otras discusiones. Aclaro que estoy de acuerdo con que el arte se integre a la vida, pero hay que pensar seriamente que lugar se le da.”
En primer lugar, la gestión cultural necesita financiamiento y las empresas son una opción posible pero debe haber una coherencia sin cortapisas entre los valores que expresa la gestión y los valores de quien provee los recursos.
Una empresa que cree, como se sostiene, que “negocios son negocios”, no es una buena socia para la gestión cultural. Es un límite que, en términos profesionales, no debiéramos traspasar.
Párrafo aparte merece el accionar de los funcionarios del banco que actuaron como banqueros y, visto los resultados, sin el menor asesoramiento respecto del acto mismo de montar una exposición de arte. Como bien se dice en el artículo citado se opero más desde una concepción decorativa, como quién agrega un jarrón más al mobiliario.
Sin entender que, aunque se pretenda lo contrario, el arte hace más que decorar: revela una concepción del mundo, expone una mirada, culturiza las formas para decirlo rápidamente. Y cultura significa proyecto pero también ideología (cosmovisión) en el sentido más amplio posible.
Y allí está, a mi juicio, la arista más fuerte de este debate, la contradicción entre dos valores igualmente válidos: la libertad de expresión y el respeto a la diversidad.
Una y otro son condición imprescindible de la gestión cultural: no es tal si no contempla ambos valores como centro de su accionar.
¿Cómo hacer convivir símbolos de culturas que pueden estar en contradicción? ¿Cómo respetar la particularidad religiosa sin menoscabar la libertad expresiva del arte?
Creo que Graciela Distéfano aporta una pista interesante: “…hay que pensar seriamente que lugar se le da”
Ese lugar es físico y también simbólico; no es lo mismo la pared del templo que un paredón de libre disponibilidad. Entre uno y otro media la misma distancia que va de la libertad de expresión a la provocación.
Se cultiva la libertad no aceptando censuras de ningún tipo y se cultiva la convivencia no cayendo en la provocación. Siendo claro con el público a quien se dirige nuestra propuesta se cultiva, además, la honestidad intelectual y profesional.
En sociedades democráticas (y aunque imperfecta la Argentina lo es) el arte puede ser militante y aún utilizarse como herramienta política pero no como arma que, por otro lado, ni siquiera parece ser la intención de la artista.
En este caso parece haberse producido una mezcla explosiva: el absoluto desconocimiento de formas elementales de gestión cultural por parte del patrocinador de la muestra más cierto “voluntarismo” de la artista. Y una tremenda torpeza adicional: pretender que la censura resuelva el litigio.
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El financiamiento de la gestión cultural
Discriminación: ignorancia, mala praxis y mala fe
Convivencia sustentable
Gestión cultural en una vidriera
Arte y gestión cultural
Límites de la gestión cultural
28 abril, 2009
Sistema de Gestión e Información de las Conferencias Iberoamericanas de Cultura
Disponible en http://www.oei.es/SistemaInfoCultural/ la herramienta informática “…pretende ser una base de datos activa y actualizada. Para ello tras cada nueva Conferencia se irán incorporando nuevos datos. Además se mantendrán activos los “links”, con aquellos programas que en la actualidad tengan pagina web y quieran ser consultados por los lectores.”
El sistema permite la búsqueda por Índices y dentro de estos por “Materias”, “Actas”, “Proyectos” y “Organismos”. Asimismo se puede buscar por campos si se tiene mayor información de la temática que se quiere consultar.
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Foro Alianza de Civilizaciones, Estambúl, Turquía
Diplomacia cultural británica
Relaciones culturales internacionales
Diplomacia cultural China
Convención sobre “Protección y la Promoción de la diversidad de las expresiones culturales”
Carta cultural iberoamericana
25 febrero, 2009
La industria cultural se muestra sólida frente a la crisis global
“El economista Álvarez de Lara sostiene que "la industria cultural en general lleva un ritmo de crecimiento anual del 3% y 4%", y prevé que durante la crisis ese ritmo bajará, "manteniendo una subida del 0,5% o el 1 %".”
Parece muy optimista frente a otros discursos que están previendo un freno económico de entre dos y tres años por no ser alarmistas. Pero expresan razones que – palabra más o menos – ubican al consumo cultural en las antípodas de la superficialidad que habría dominado a los mercados financieros.
Un dato muy interesante es el referido al llamado libro de bolsillo:
“Hay cosas que van bien. Incluso "francamente bien", dice Núria Cabutí, directora editorial de DeBolsillo (Random House Mondadori). "En enero las ventas de libros de bolsillo han aumentado en España un 17 %". La editora, que toma como referencia el top 500 de la consultora Nielsen, lidera un sello que representa el 40% de todo el mercado español; el 45%, si se suman Tusquets, Roca y Edebé. DeBolsillo no varía su programa: 280 títulos al año, con precios entre 5,95 y 9,95 euros, tiradas entre 50.000 y 100.000 ejemplares y un catálogo que mezcla superventas, autoayuda y literatura de calidad.”
Claro que estos números aparecen como exóticos para un mercado como el argentino donde las tiradas, salvo excepciones, no sobrepasan los dos mil ejemplares. Y donde hablar de seis a diez euros debe computarse con un tipo de cambio que multiplica casi por cinco el valor final con sueldos, claro está, que no siguen esa relación.
La nota analiza la realidad de diferentes sectores de las industrias culturales, desde el espectáculo hasta el mercado de arte claro que referida a la realidad de Barcelona. De cualquier manera, seguir estos números nos puede ayudar a pensar el impacto que sufrirán nuestros mercados. Sobre todo porque las crisis suelen ser darwinianas: se descargan con más fuerza sobre los más débiles atentando contra la diversidad cultural ya de por sí débil en términos de mercados.
Nota Relacionada:
Crisis económica global y gestión cultural
16 febrero, 2009
Crisis económica global y gestión cultural
El País, de España, publicó estos días una nota referida a los escritores que empieza a delinear algunas posibles respuestas. Es más, creo que con matices estas opiniones pueden ser representativas no sólo del mundo literario sino del más amplio espacio de la gestión cultural. Veamos algunas:
"No me afecta especialmente. Es posible que a lo mejor haya alguna conferencia menos, o alguna invitación de lectura menos, pero no a un nivel para llamarme la atención. Sigo teniendo conferencias y lecturas. Se siguen reeditando mis libros y se siguen leyendo. La crisis económica no es algo que me incumba a la hora de escribir, ya que he pasado rachas económicas de mayor estrechez y he seguido escribiendo. Puedo escribir igual en un hotel de cinco estrellas que bajo las estrellas sin hotel (Juan Cobos Wilkins, novelista)"
"Las editoriales arriesgan cada vez menos en sus apuestas. Y las apuestas que hacen son cada vez menos numerosas. Si antes tenían tres o cuatro cartuchos, ahora sólo tienen uno y no se pueden permitir el lujo de fallar (José María Pérez Zúñiga, novelista)"
"Quizás haya menos lecturas y conferencias. Un poco sí lo estoy notando, pero tampoco mucho. Amigos comentan que tienen menos actividad desde el otoño" (…) "Creo que el dinero público no se va a poder gastar tan alegremente como antes. Habrá editoriales, sobre todo minoritarias, que si no cierran se tendrán que replantear su funcionamiento. Como visitante de librerías veo una superproducción bibliográfica que se tendrá que ajustar (Juan Lamillar, poeta y profesor de Literatura del IES San Pablo de Sevilla)"
"Por desgracia para muchas instituciones, la cultura muchas veces es un lujo. Creo que las instituciones recortarán ayudas y las editoriales privadas se verán afectadas igual que otros sectores de la actividad empresarial. Quizás esta crisis contribuya a desatascar el mercado editorial, que estaba saturado de novedades. Quizás lo desatasque en una cruel selección natural que es propia del capitalismo. No creo en este tipo de purgas ni las deseo. Debe ser el lector quien las realice y no el mercado (Juan Antonio Bernier, poeta y profesor de español en Burgas (Bulgaria)"
"Como escritor, no noto la crisis económica. Puedo escribir igual. A lo mejor tengo más temas para escribir" (…) "Mi grupo editorial ha vendido más que nunca. En la pasada Navidad, la gente no ha podido regalar otras cosas y ha regalado libros (Hipólito G. Navarro, novelista y autor de relatos)"
Resumiendo un poco:
- la creación en sí no se detiene, incluso puede resultar fortalecida por las necesidades de reflexión, sentido y evasión que la propia crisis genera.
- la comercialización se ha visto muy poco resentida hasta ahora, ya sea en términos de productos (libros) como de servicios (conferencias, lecturas, etcétera).
- las expectativas, sin embargo, están a la baja: reaparece el temor a la cultura vista como un lujo prescindible, a la reducción de fondos públicos, etcétera.
Es muy difícil pensar que la crisis económica no vaya a golpear al campo cultural, aún con los matices propios de cada dominio. Pero también es una oportunidad creativa ya que, finalmente, obliga a repensar el mundo.
También es cierto esto que marcaron algunos autores: algunos dominios y algunas plazas parecen haberse saturado y la crisis puede terminar desatando una cruel selección de mercado. Creo que por ahora hay una sola certeza: esto recién empieza.
27 enero, 2009
Música es cultura
Desde los países hispanohablantes de la América podríamos suscribir muchos de los supuestos y reclamos que hacen en España. Claro que no ha de ser la misma situación, sobre todo en el campo legal, en cada una de nuestras naciones.
Pero más allá de ello compartimos la idea de que el campo musical está sometido a múltiples tensiones provocadas, nos parece, por la concentración de públicos en unas pocas productoras discográficas globales, la indiferencia de los grandes mediios hacia estilos y repertorios no masificados y por la piratería que, si bien ayuda a derribar barreras de distribución también perjudica la posibilidad de remunerar a creadores e interpretes.
Desde este lugar adherimos a la idea de que los estados nacionales deben intervenir en este mercado en favor de la diversidad creativa, la democratización del acceso y la formación de públicos. Con este objetivo difundimos el manifiesto madrileño.
MANIFIESTO POR UNA LEY DE LA MÚSICA
Manifestamos: Que existe un trato de no igualdad e indiferencia hacia la música en relación a otros sectores culturales, como puede ser el teatro o el cine.
Además, la música popular no está considerada cultura ni existe una regulación cultural de la misma.
Nunca ha habido una ley de la música y todos los que trabajamos en este sector, sobre todo del directo, sentimos una indefensión que va, desde un trato discriminatorio a los artistas y músicos en general, hasta una indefinición asombrosa para los profesionales y las salas de música en directo.
Que, en cambio, el sector de la música popular está compuesto por un conglomerado rico y complejo, con una importantísima iniciativa privada y diferentes estamentos que la hacen posible:
.- Una importante base artística, compuesta por autores, intérpretes, músicos y artistas.
.- Varias entidades de gestión de derechos.
.- Una industria discográfica, actualmente en fase de remodelación.
.- Los conciertos, de gran importancia cultural, de comunicación artística, de generación de empleo y de creación de nuevos públicos.
.- Y un público con demanda creciente de calidad y diversidad musical.
Por ello RECLAMAMOS:
Una Ley de la Música:
a) Que reconozca que todas las músicas son cultura y que garantice al público el derecho constitucional de acceso a la cultura y el de la libertad de expresión a los creadores.
b) Que dignifique la música popular atendiendo a los criterios de calidad, diversidad cultural e independencia, capaz de potenciar y defender el mercado nacional, entendiendo por éste la música que surge dentro del Estado español.
c) Que contemple normas de excepción cultural en pro de la pluralidad cultural.
d) Que regularice el sector desde un punto de vista cultural, regulando las competencias de las diferentes administraciones.
e) Que marque un modelo de gestión sobre las músicas, coordinando todos los organismos que afectan al fomento de las mismas.
f) Que propicie la creación del Estatuto del Músico, con el fin de dignificar su condición.
g) Que se potencie la creación de un Código de Buenas Prácticas dentro del sector.
h) Que se cree un convenio artístico que regule la especificidad del sector: colegiación de profesionales, marcos de actuación, seguridad social de artistas, etc.
i) Que se cree una licencia homologada para las salas de música en directo que considere la labor cultural de estos espacios.
A nuestros representantes en las administraciones y a los legisladores,
EXIGIMOS:
Que se lleven a cabo las medidas ejecutivas y legislativas necesarias para llevar a la práctica las reclamaciones enumeradas anteriormente y apoyaremos las iniciativas que se propongan desde el INAEM, desde el ministerio de Cultura y el resto de Instituciones Públicas, siempre y cuando vayan en esta dirección.
Invitamos a los músicos, autores e intérpretes, a las asociaciones, a los profesionales de la música y al público en general, que se adhieran y hagan suyo este Manifiesto".
El Manifesto puede suscribirse enviando por correo electrónico con nombre, apellidos y Nº de DNI a: info@salasdeconciertos.com. Hoy mismo se han adherido la SGAE y la AIE.
El acto, por otro lado, ha recibido el espaldo de la European Composers & Songwriters Alliance (ECSA), que agrupa a 30 organizaciones de 22 países, han decidido "suscribir el Manifiesto con el que el sector de la música en directo español reclama una Ley de la Música que aspira a lograr las mejores garantías para sus profesionales y el público".
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02 octubre, 2008
Tecnología y cambio cultural
“El tiempo pasa y nos vamos poniendo tecnos”, cantaba Luca Prodan en los ’80 adaptando la letra de Pablo Milanés y describiendo los tiempos que se venían. ¿Qué tiempos se vinieron? los de la renovación tecnológica en forma vertiginosa, de cosas que durante décadas convivieron con nosotros y hoy las reemplazamos por nuevos productos más eficientes, mejor diseñados aunque quizá no tan necesarios.”
Avanza con una lista, no exhaustiva, de artefactos tecnológicos que, en pocos años, dejaron de ser: desde los disquetes hasta los discos compactos que los reemplazaron y hoy están en vías de extinción lisa y llana.
“Todos estos cambios no sólo son una cuestión de consumo, sino más bien cultural. Está cambiando nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Ya no se arregla el reproductor de DVD, se tira y se compra nuevo porque es más barato. Hoy ya no es necesario hacer colas en el banco para pagar impuestos porque los home bankings por Internet permiten hacerlo desde el hogar. Parecen comodidades pero son también cambios importantes, y en breve llegarán otros. El arribo de la alta definición promete darnos estrenos de películas y series con una calidad que nos atornillará al sillón de casa para no perdernos nada. Parece lejano y caro, pero no hay que olvidar que igual se apreciaba mucho de lo que hoy poseemos y tenemos ganas de renovar.”
Mientras tanto una nota de Infobae nos cuenta una travesura de Google para celebrar sus diez años: “Ofrece los resultados que en 2001 hubiesen tenido búsquedas hechas hoy. iPod, YouTube, Wikipedia, Guerra de Irak Nada de eso aparecía en esa época ...”
Una pregunta casi obvia: aquellos 10 u 11 de noviembre de 1989 cuando el mundo leía en el diario o veía por televisión la caída del muro de Berlín ¿Cuántas personas de ese orbe habían oído hablar de Internet? Cierto es que existía para ámbitos más restringidos como el académico o el militar, pero la inmensa mayoría de los mortales ni siquiera la hubiera imaginado. Pero todo esto, incluso Google y el iPod ya son el diario de ayer.
Y nada más viejo que el diario de ayer, solía decir un viejo refrán; pero pareciera que lo viejo empieza a ser aquello que nacerá mañana ¿Pareciera?
La verdad es que vivimos tiempos tan acelerados que casi podrían definirse como de cambio constante; y si esto es así ¿Cómo se adaptan las personas? ¿Y las instituciones? ¿Y los gobiernos? Escenarios posibles, planificación proactiva e interactiva son algunas de las herramientas que solemos mentar cuando hablamos de cambio cultural.
Pero todo esto deja afuera esa dimensión más humana que es la cotidianeidad, ese lugar efímero donde las culturas se expresan, a veces en piloto automático.
Cultura es estrategia de vida, decía Kusch; y las estrategias tienden a la adaptación pero ¿Y las identidades emergentes de esas culturas? Entre una y otra opera el tiempo, pero un tiempo jerarquizado por los símbolos.
Y muchas veces no operamos sobre ese tiempo y los símbolos que lo maduran. Dejamos que los intereses, que legítimamente a veces, siempre operan.
En la etiqueta “identidad y cultura” de este blog venimos reflejando algunos de estos debates impulsados por el cambio constante. La gestión cultural tiene sobre estos tiempos subordinados al cambio mucho para preguntar y preguntarse.
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01 octubre, 2008
Asociaciones culturales ¿en vías de extinción?
“Un informe elaborado por el Instituto de Estudios de la Universidad de Deusto sostiene que el asociacionismo cultural ha dejado paso a otra clase de participación popular: la vinculada a demandas relacionadas con servicios, damnificados o el consumo.”
“...más de la mitad (el 52%) afirman mantenerse gracias a partidas de las arcas públicas, su segunda fuente de ingresos tras las cuotas. Siete de cada diez de las que funcionan han surgido en los últimos 15 años (la mitad de ellas a partir del 2001) y apenas el 10% se fundaron antes de 1975. El estudio censa 49.568 sociedades en España y constata el envejecimiento progresivo de sus socios, (más del 60% de ellos ronda los 40 años) y tres cuartas partes (el 75%) cuentan con menos de cien asociados.”
No tenemos a mano datos comparables de la Argentina pero sospechamos que el panorama no es muy diferente. Si aceptamos esto último como premisa los gestores culturales debiéramos empezar a revisar el contexto donde esto se produce.
En una presentación sobre el libro de Jeremy Rifkin, La Era del Acceso, comentábamos la disputa que el autor analiza entre la “esfera económica” y la “esfera cultural”. Y su afirmación en el sentido de que “La producción cultural se convierte en el fin último de la cadena del valor económico”
No es de extrañar, entonces, que las personas tiendan más a participar en términos de “derechos del consumidor” antes que en el ejercicio de sus derechos culturales.
Sin embargo un paradigma semejante entraña una contradicción: la producción cultural supone un horizonte simbólico popular – en el sentido de toda la población – que no puede reducirse a criterios de rentabilidad empresaria.
En otra entrada de este blog nos preguntábamos ¿Es rentable la gestión cultural? Concluyendo que la disputa entre lo simbólico y lo “económico” ... "No es uno u otro espacio sino los dos al mismo tiempo; debiéramos perder el pudor por términos como cadena de valor, productividad, marketing y algunos varios etcéteras más.”
Podríamos pensar a la producción cultural como sostenida en tres capas superpuestas: una base amplia constituida por todos los habitantes participando en la producción, circulación y consumo de bienes y servicios culturales de los modos más diversos posibles; una segunda capa conformada por voluntarias y voluntarios que del modo más absolutamente amateur movilizan aquella participación popular y, finalmente, una capa profesional que desde lo público, lo privado o lo gubernamental dedica todo su tiempo y esfuerzo al desarrollo cultural.
Si entendemos, y compartimos, que el desarrollo cultural es el resultado de complejas interacciones entre las tres capas veremos que el envejecimiento, reducción y eventual desaparición del asociativismo cultural es una amenaza para todo el campo cultural. Incluso, y tal vez principalmente, para aquel de gestión privada.



