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28 julio, 2016

La producción cultural como cadena de valor

La cultura es un fenómeno paradojal: como bien de uso es inútil, ya que siendo de un modo podría ser de otro e incluso no ser, e invalorable ya que sólo la cultura nos deviene humanidad.
Cada producción es un gesto que podría ser hecho de otras miles de maneras o no ser realizado.
Existe porque alguien ejerció la irreductible libertad de volver obra a ese gesto y ser humanidad de esa manera y no de otra. He ahí su paradoja irreductible.
Y como las decisiones libres son abundantes, carecen de valor; por lo menos en términos económicos ya que sólo lo escaso tiene precio.
Luego ese gesto se convierte en clave de identidad para un cierto grupo y hasta cierto punto incomprensible para el resto de la humanidad.
La potencia radical del hecho cultural se basa en esta posibilidad de ser y no ser a un tiempo; de ser producto de la irreductible libertad de ser humanidad de un cierto modo.
Una condición paradójica que atraviesa todo hacer cultural hasta la exasperación. Y que, en un extremo, determina toda la organización del hacer cultural incluidas, naturalmente, las formas profesionales de ese hacer.
Superar esta paradojo supone, entre otros aspectos, comprender la complejidad de las cadenas de valor involucradas en la producción cultural.
Una generalización posible nos permite listar los diferentes momentos de esa cadena de valor dejando claro que, salvo cuestiones obvias como que el “disfrute de la experiencia” no puede estar antes de la “creación o imaginación” del bien o servicio cultural, el orden de exposición no supone un orden cerrado o fijo de prelación. Y que en el proceso de producción de una experiencia cultural los detonantes pueden estar en cualquier orden.
Bien puede ocurrir que, por una u otra razón, dispongamos de una determinada instalación o que a partir de una demanda específica se desate un cierto proceso creativo. Aclarado esto veamos los momentos de esa cadena de valor:
1- Demandas: Hablamos de "demandas" en términos de mercado, de personas dispuestas a pagar un precio por nuestro proyecto. Y también en términos de demandas sociales de expresión, de acceso y
de participación. En un caso hablamos de variables económicas en el otro hablamos de ciudadanía cultural y derechos sociales. Y siempre de construcción de sentido.
Vale la pena decir, aunque no lo profundicemos, que la demanda es la única variable que no puede asegurarse a la hora de proyectar cultura. Y que su estimación es, por consecuencia, la acción más compleja que debe tomar la administración de proyecto.
La historia de la producción cultural está llena de fracasos exitosos: producciones que inicialmente fueron totalmente rechazadas por los públicos a los que estaban dirigidas y que, con el correr del tiempo, terminaron fundando nuevos paradigmas artísticos o culturales. Vincent van Goghi, por ejemplo, es un caso extremo de fracaso exitoso.
Por tanto las decisiones sobre esa demanda que no podemos conocer con exactitud no pueden fundarse exclusivamente en consideraciones económicas sino que son una decisión de política cultural sobre la que habremos de volver.
Allí las tres pantallas – forma integral de vida, institucionalidad cultural y cultura en tanto recurso – se funden en estrategia de vida que, para Kusch, es el sentido último de la cultura.
2- Creación o imaginación del bien o servicio cultural: Aquí vamos a hablar de creatividad como una capacidad que todas las personas pueden aprender y desarrollar y no como un don misterioso que sólo algunos pueden tener. Los componentes de este proceso, siguiendo un apunte de cátedra de Santillán Güemes, son: el talento creativo sea individual o colectivo; el proceso creativo que reconoce distintas etapas: preparación / incubación / iluminación / evaluación / elaboración o verificación; el producto que puede ser tangible o intangible; el campo, es decir la disciplina, sus sub-campos, etcétera; el ámbito, es decir las personas e instituciones que van a juzgar nuestro trabajo. La crítica, el público, la academia, etcétera.
La creatividad pone en juego la capacidad de imaginar un obrar cuyo valor simbólico sea superior a su valor de uso.
Y, siguiendo a Gardnerii, las habilidades del talento creativo para incorporar las reglas del ámbito: saber, en el acto mismo de imaginar, cuales serán las facilidades y obstáculos que habrán de oponer los custodios del campo.
3- La producción propiamente dicha: involucra aspectos tales como las instalaciones, la caja, la técnica, el capital humano, etcétera. Una enumeración esquemática que varía mucho según el tipo de actividad que estemos planificando.
4- Logística de la producción cultural: definimos logística como "la sincronización de recursos, materiales y energías en el tiempo y el espacio"; involucra aspectos tales como el “prestigio” necesario para posicionar nuestra propuesta, el stock de elementos de todo tipo que debamos usar, el control de gastos de operación y un meticuloso análisis del contexto donde se desarrollará nuestra propuesta. Es particularmente sensible a lo que luego llamaremos “dominio”.
5- Comunicación y administración de audiencias: En tiempos digitales comunicar es crear comunidad en torno al proyecto. Para esto es clave el trabajo en las redes sociales. Se trata de establecer estrategias multiplataformas.
Pensando además en tres fases; la de descubrimiento, es el momento previo a la experiencia cuando necesitamos que el público "descubra" nuestro proyecto y, que en la medida de las posibilidades, participe de su diseño e instalación; la fase de la experiencia en sí, diagramando acciones de comunicación a realizar durante el disfrute mismo de la experiencia; y la fase de compartir: que nuestra producción cultural se viralice en las redes sociales es el objetivo de esta etapa para lo cual deberemos facilitar, en la fase de experimentación, formas de registro e interacción tan participativas como sea posible.
6- Distribución: nuestra producción debe llegar a su público, por ejemplo un libro o un registro musical o el público debe llegar hasta ella como en una puesta teatral, una exposición, etcétera.
La especificidad de la producción, la ubicación de la instalación elegida, la duración de la experiencia. En fin, todo lo referido a la ecuación espacio / tiempo debe ser resuelta de modo de facilitar la interacción entre el público y la producción cultural.
7- Disfrute de la experiencia: cuidar al detalle la comodidad del público, sea espectador, participante o ambas a la vez; cuestiones tales como la calidad del sonido, la iluminación, la climatización del espacio, etcétera.
8- Dominios: la producción cultural puede ser realizada desde el estado, el sector privado, diferentes espacios de economía social o una cierta combinación de ellos. En cada caso supone un régimen legal y administrativo diferente que determinará, en buena medida, las posibilidades y limitaciones a la propuesta original. Desconocer las particularidades de cada cual puede llevarnos a cometer errores, en un extremo, fatales.
De allí que lo vinculemos a lo que hemos llamado “logística de la cultura”; es decir el momento en que planeamos la sincronización de todos los elementos.
Un esquema sencillo que nos permite tener una visión completa de la producción cultural y que, naturalmente, debe adaptarse a las diversas lógicas involucradas en cada producción específica.
Seguirlo meticulosamente nos ayudará a preparar presupuestos, estimar recursos e ingresos necesarios así como a formular indicadores de desempeño para controlar el desarrollo de la producción.
Debemos decir que hay una variable que no hemos mencionado específicamente porque atraviesa toda la cadena de valor hasta el extremo de hacerla sustentable o no: la tecnología.
Analizar cada proyecto cultural y aún las principales actividades propias de esta disciplina nos permitirá asegurar la sustentabilidad de los mismos en el tiempo y el espacio.

Los invitamos a bajar, leer y criticar el documento “Profesionalización y autonomíade la Gestión Cultura” que profundiza estos debates.

18 septiembre, 2015

Proyectar cultura: talleres en Chubut

En el pasado mes de junio dictamos un taller intensivo sobre realización de proyectos culturales junto
a nuestro amigo y colega Jorge Suarez Armillei. En esa oportunidad la Lic. María del Carmen Arias nos realizó una entrevista para el área de comunicación de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Publicamos ahora el texto de la misma:

“LA CULTURA ES ESTRATEGIA DE VIDA”
“La cultura es estrategia de vida” afirman Fernando de Sá Souza  y Jorge Suárez Armillei, coordinadores del taller intensivo de realización de proyectos culturales" (17 y 18/6) organizado por la Asociación de Bibliotecarios del Chubut y la Biblioteca “Gabriel A. Puentes” de la Trelew  de la UNPJSB.
“Vamos donde nos convocan - enfatizan -, con la expectativa de contribuir a la autonomía y la profesionalización de la gestión cultural.
La propuesta estuvo orientada a estimular “la cultura de la participación a través de instrumentos que promuevan el desarrollo local a través de la elaboración de proyectos” y se ha replicado en distintas provincias.
Sá Souza es licenciado en Gestión y Administración de Políticas Culturales y es docente de Creatividad del Ministerio de Educación de la CABA; de Administración cultural en la Universidad Nacional de Avellaneda; de Nuevas Tecnologías en la Universidad Nacional de Lanús y de Estrategia y negociación en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. En su extenso currículum como conferencista y autor, suma el planeamiento, ya que fue coordinador de la Dimensión Social del Consejo del Plan Estratégico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires .
 Jorge D. Suárez Armillei, Técnico Superior en Administración y Gestión de Políticas Culturales,  se ha desempeñado en diversos organismos nacionales vinculados a la música, la danza, la comunicación y la educación. Desde 2007 ocupa lidera proyectos de la Fundación PUPI (Por Un Piberío Integrado) vinculados a la edición de libros. Es también autor literario y guionista.
Los docentes plantean que es posible lograr la concreción de esas iniciativas con una gestión más profesional. “Esto requiere parámetros más desarrollados, saber a qué público me dirijo y conocer cuáles son los aportes que pueden hacer los sectores público y privado a través de líneas de promoción que puedan existir, programas nacionales, provinciales, etc.”, indican.
Aquí, con un optimismo que en forma visible supieron transmitir a los participantes del taller agregaron que “hay que aprovechar los circuitos en vigencia, pero si no alcanzan se pueden crear nuevos”
“No podemos obviar que el campo cultural comprende del 3 al 5% de la economía global”,  apunta Sá Souza .
SER HUMANO ES SER CREATIVO
“Parte de nuestro trabajo es movilizar las capacidades creativas,  que quedan escondidas detrás de prototipos de comportamiento no suficientemente debatidos. El aspecto más estudiado es la expresión artística, pero no interesa poner en discusión al sentido común o más, desmantelarlo”, coinciden.
“Debemos reconocer las propias capacidades y las del otro. Asumir que la creatividad no se trata de un don misterioso, es lo que nos convierte en humanos.
Todos somos creativos,  pero pocos lo desarrollan y menos viven de su creatividad, Primero tenemos que ver las facetas creativas y luego desarrollarlas. Pero todos empleamos creatividad para la vida cotidiana, el trabajo, y en general todos tenemos ideas por ejemplo para resolver situaciones o para mejorar la calidad de vida en las ciudades. Sí es necesario emplear herramientas para canalizar esas ideas.
 “Ponemos el acento en la necesidad de entrenar la capacidad de formular proyectos sistemáticamente, empleando una multiplicidad de herramientas,  a las que se accede abrevando en capacitaciones formales o no”,  precisa Suárez
Un paso fundamental es profundizar para entender el problema, tal vez así descubramos que no hay una única solución. Otro aspecto es que nuestros proyectos aporten no solo a la coyuntura,  sino a mediano  y  largo plazo.
CUESTIONAR Y TRANSGREDIR
“Apuntamos a la autonomía de la gestión cultural frente al mercado, el estado y la política como únicas expresiones posibles. Por supuesto que es importante que los criterios vinculados a la creatividad y  la cultura sume a referentes de los poderes ejecutivos, pero el campo cultural excede a los organismos. Apelamos a los emprendedores para que desarrollen sus iniciativas, lo que también comprende  al sector privado e inclusive al empresarial.
Cuando hablamos de la ´crisis de la Modernidad´ que tuvo muchas virtudes, pero impuso la verticalidad entre otras características -  - esto se corresponde con el fin del modelo de las grandes secretarías de cultura y  la aparición de consejos, institutos, estructuras más dinámicas que den cuenta ya no de ´la´ cultura sino de ´culturas´ que se desenvuelven en diferentes territorios,  a través de abordajes multidisciplinarios.
La mirada cerrada de la cultura, que solo legitima las artes académicas por ejemplo,  el patrimonio cultural, limita el desarrollo del ser humano, que es diverso por naturaleza.
En este sentido, la cultura no puede ser sistémica,  es por definición cuestionadora y transgresora”.
Lic. María del Carmen Alvarez
Comunicación Universitaria
UNPSJB sede Trelew
La semana próxima estaremos nuevamente en Trelew presentando la ponencia “Patrimonio e identidad cultural en ambientes rurales” en el marco de las II Jornadas Bibliotecarias de la Patagonia y VII Jornadas Bibliotecarias del Chubut.
En ese marco volveremos a encontrarnos con los participantes de este taller para compartir experiencias y perspectivas.

07 enero, 2015

¿Cómo cobrar el primer trabajo en gestión cultural?

Una de las preguntas más frecuentes que hacen nuestros estudiantes dice, más o menos, así: me propusieron mi primer trabajo de gestión cultural y no sé cómo cobrarlo ¿hay algún parámetro que nos pueda sugerir? Tan frecuente es la pregunta que decidimos sistematizar la respuesta.
Lo primero que debemos decir es que el empleo cultural en la Argentina es muy complejo y que ha sido abordado por una publicación del SINCA cuya lectura recomendamos. 
Sobre la base de ese informe publicamos no hace mucha alguna breve reflexión bajo el título “Empleo cultural en la Argentina: techo o nuevo piso” donde proponíamos algunos debates sobre las posibilidades de empleo en el sector cultura de nuestro país. 
Hay además una serie de reglamentaciones que tienen que ver con el trabajo artístico y que sería muy largo de enumerar ya que van desde los derechos de autor hasta los sistemas a porcentaje o, incluso, el valor de las horas cátedras aplicadas al desarrollo de talleres, cursos y seminarios.
Sin embargo la consulta de nuestra gente suele referirse a una situación más acotada: alguien les propone una tarea específica por un tiempo determinado; generalmente ligado a una producción artística – una puesta de teatro o un festival, por ejemplo – o al desarrollo de una institución típicamente cultural – una biblioteca, un museo, etcétera.
Las tares que se les proponen a nuestros estudiantes van desde “hacer la prensa” hasta obtener financiamiento pasando por la formulación de proyectos o preparación de carpetas para aspirar a créditos, subsidios y premios.
Y aquí surge una primera división: cuando se trata de obtener fondos lo más aconsejable es que la tarea sea remunerada a través de una comisión – entre el cinco y quince por ciento según los volúmenes – más alguna cifra prefijada para gastos eventuales: por ejemplo pasajes o materiales gráficos que hubiera que preparar. La comisión es tanto más baja cuanto mayor es la posibilidad de obtener grandes volúmenes.
Un caso particular es de esto último es cuando se nos propone realizar una campaña de crowdfunding o financiamiento masivo. En estos casos debe haber un presupuesto que el público pueda consultar y, por tanto, debe ser transparente y muy racional; digamos que una comisión superior al cinco por ciento no tendría buena prensa. Sobre estas y otras plataformas les sugerimos consultar nuestra nota “Plataformas digitales y culturas sustentables”. 
Ahora bien ¿Qué pasa cuando la tarea que se le propone al estudiante o graduado reciente no está referido a la recaudación de fondos?
Una primera aproximación resulta de estimar la cantidad de horas que demandará la tarea en sí: por ejemplo dos horas diarias durante los diez días previos al lanzamiento de un espectáculo. Una variante de esto es fijar una cifra y un objetivo a cumplir: obtener cierta cantidad de menciones en un plazo determinado por un importe fijo que bien puede ser definido en función del salario mínimo que establece la ley. En este sentido debemos aclarar que estamos hablando de alguien que recién empieza; las personas con más experiencia manejan otros volúmenes en relación directa a la calidad de la agenda de medios que manejen.
Finalmente queda, nos parece, una pregunta ¿Cómo fijar el valor de la hora de un trabajo que no es de oficina y que no puede tratarse con los parámetros y controles habituales?
Aquí la clave está en el llamado costo de oportunidad que refiere a qué dejo de ganar por ocuparme de hacer esta tarea. 
Una persona que está realizando otro trabajo, cualquiera el sea, deberá descuidarlo, eventualmente perder oportunidades, por ejemplo de hacer horas extras, para ocuparse de aquello nuevo que le han propuesto. Ese es su costo de oportunidad y su precio. El cambio debe ser por lo menos neutro; es decir no debiera perder.
También puede ser que realice tareas no remuneradas pero que reemplazarla suponga algún tipo de gasto adicional. Por ejemplo si cuida sus niños deberá pagarle a alguien para que lo haga; he ahí su precio mínimo.
El valor de la hora, en este tipo de contratos, más o menos informales, surge de una negociación. Y quien está empezando una carrera profesional tiene un bajo margen de maniobra que irá incrementándose en la medida que crezcan sus contactos y su prestigio. De modo que la calidad de la propuesta que recibe es crucial en la consideración del precio a pactar: cuanto más puertas le abra la nueva propuesta de trabajo más tentada estará la persona de hacerlo aunque sea gratis. Y eso nos lleva al trabajo voluntario que suele ser un modo de acercarse al mercado laboral. Por lo menos en la Argentina.
Para esos casos la respuesta es muy simple: voluntario no significa sin reconocimiento. Lo mínimo que deberemos pedir es la visibilidad y acreditación de nuestra tarea. Tampoco explotación o condiciones indignas de trabajo. Por ejemplo, estar cuatro horas parado en la puerta de un museo – el caso es real – no es gestión cultural ni trabajo digno.
Quienes ya tienen una trayectoria en el mundo de la gestión cultural saben que los primeros pasos surgen de una combinación de estos ejemplos que hemos puesto. Y que esa combinación surge de los contactos previos y los que vayamos realizando, de las recomendaciones de amigos y colegas y, por qué no, de la suerte. Y que la suerte es aliada de quienes más caminan. Espero que les resulte útil y que nos dejen sus críticas, aportes y comentarios.

12 abril, 2013

Clínica de Proyectos Socioculturales



Hasta el 30 de abril está abierta la inscripción para participar con tu proyecto de la clínica que está organizando el Consejo Federal de Inversiones de Argentina. Nuestra amiga y compañera de este blog participará de la misma como instructora.

PROGRAMA DE CULTURA – CFI
Clínica de Proyectos Socioculturales.
 
El programa de Cultura del CFI desde su área de Formación Cultural, desarrollará durante el año 2013 unaClínica de Proyectos Socioculturales.
 
I - ¿Por qué una Clínica de Proyectos?:
Una de las debilidades en un proyecto sociocultural, es el trabajo de estructuración del proyecto: atravesar el proceso de desarrollo implica la elaboración y armado de una carpeta que contiene todos los elementos imprescindibles a considerar en un proyecto. Es en esta fase donde se sientan las bases de la propuesta y su factibilidad, se definen puntos claves que hacen posible un avance claro y coherente.
Una buena carpeta del proyecto permite presentarlo en la propia u otras instituciones con el fin de incluirlo en el presupuesto institucional o conseguir financiamiento externo para su producción.
Para lograr este cometido se llevarán a cabo sesiones con profesionales que conocen cada una de las dimensiones del campo cultural. Estas sesiones permitirán que los agentes culturales interesados:
1.      profundicen, enriquezcan y completen los proyectos.
2.      incorporen la reflexión continua respecto a la modalidad de rol que cada uno asume en la práctica concreta.
3.      se fortalezcan y se preparen para la realización de su obra
4.      potencien el trabajo en equipo y generen fortalezas para el desarrollo de futuras producciones.
 
II - La Clínica de proyectos consiste en:
Tomar un proyecto en etapa de planificación y/o implementación y mediante asesorías puntuales con profesionales en las diferentes áreas creativas y de producción, diagnosticar y sugerir un plan de trabajo para reforzar o redireccionar los planteamientos iniciales del proyecto para que aumente la viabilidad de su realización y la calidad de la propuesta sociocultural en general.
El fin es brindar un servicio gratuito para los participantes que garantice que los proyectos presentados estén en condiciones teóricas, conceptuales, metodológicas y de estructura tanto para la intervención en terreno como para la solicitud de apoyos económicos.
 
III – Los proyectos que formen parte de la Clínica tendrán relación con:
Las identidades, el patrimonio, el territorio, la memoria y la inclusión social desde la perspectiva cultural. En consecuencia, no se considerarán para esta convocatoria los proyectos puramente productivos o sociales.
 
IV - La Clínica de Proyectos está dirigida a agentes culturales:
a) de grupos e instituciones independientes: centro culturales, cooperativas de producción artesanal o artística, asociaciones civiles, fundaciones, mutuales, colectivos preexistentes o que se formen a este efecto, etc.
b) del ámbito gubernamental: las áreas de cultura de las provincias y municipios podrán someter a análisis proyectos propios o recibidos de particulares. Esto permitirá fortalecer las propias propuestas estatales como el trabajo conjunto.
 
* No se considerarán proyectos de un solo individuo
 
V – Convocatoria:
Todos los proyectos deberán enviarse hasta el 30 de abril de 2013 inclusive al correo electrónico:clinicadeproyectoscfi@yahoo.com.ar. La clínica comenzará a partir del 20 de marzo de 2013 y se extenderá hasta el 30 de noviembre del corriente.
Cada proyecto deberá incluir una Resumen del mismo de hasta 200 palabras.
Una vez recibido el proyecto, el CFI responderá en el término de cinco días hábiles si lo acepta o no. La decisión de no admitirlo será inapelable. En caso de aceptarlo se le brindará un código alfanumérico que consta de sigla de la provincia correspondiente y número de orden: por ejemplo, TdF01. (Tierra del Fuego 01)
 
VI – MODALIDAD de trabajo:
El equipo encargado de llevar a cabo la Clínica estará conformado por el Mg. Germán Bianco Dubini y la Lic. Isabel Nader.
De acuerdo a temáticas específicas desarrolladas en los proyectos el equipo realizará consultas puntuales a especialistas calificados en las distintas áreas a fin de llevar a cabo un mejor análisis y devolución de las propuestas.
El equipo realizará el seguimiento y devoluciones de los proyectos a través de diferentes modalidades de acuerdo a las necesidades y particularidades de cada propuesta. Este ida y vuelta continuará hasta que el proyecto se considere bien redactado, con claridad expositiva y desarrollo coherente de todos los ítems. Las formas propuestas son:
1)           mediante el correo electrónico ya citado: Por esta vía se le harán llegar de ser necesarios algún material didáctico específico y la bibliografía general. En base a ellos deberán mejorar el proyecto admitido y volver a presentarlo, lo que nos permitirá expedirnos sobre un texto mejor organizado
2)           por medios digitales pertinentes: Videoconferencias desde los centros CFI de cada provincia a nuestra sede central, o vía sistemas como el Chat o Skype para los responsables de los proyectos que viven alejados de las ciudades capitales provinciales.
 
La calificación final será: a) Aprobado; b) Aprobado con Recomendación (esta distinción tiene por objetivo incentivar a los organismos públicos e instituciones privadas a apoyarlos con financiamiento).
 
Para cualquier consulta dirigirse al correo ya mencionado: clinicadeproyectoscfi@yahoo.com.ar

29 octubre, 2012

II Encuentro de Responsabilidad Social y Cultura: nuevas formas de financiación


El Instituto de Formación Técnica Superior N° 12 convoca a este segundo encuentro con la finalidad de profundizar el conocimiento de sus estudiantes y egresados sobre las múltiples articulaciones posibles que se dan entre estado, sociedad civil y empresas para la producción cultural.
El encuentro se realizará el próximo 14 de noviembre en la Legislatura Porteña, en el horario de 9:30 a 16:30, y con el apoyo de la Dirección General de Educación Superior del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En continuidad con lo realizado en el primer encuentro nos proponemos relevar, analizar y debatir los diversos mecanismos posibles de financiación de la actividad cultural en general con el acento puesto en las posibilidades de inserción profesional de los Técnicos Superiores en Administración y Gestión de Políticas Culturales.
Profundizando la reflexión sobre el papel del sector privado en la cultura a través de sus diferentes prácticas de RSE – responsabilidad social empresaria – y promoviendo el intercambio de experiencias, conocimientos y puntos de vista en un enriquecimiento mutuo de los asistentes. Incorporando en esta segunda edición el análisis de las nuevas formas de financiamiento de la producción cultural sustentadas en plataformas digitales.
Tal encuentro está organizado en el marco de la “Prácticas Profesionalizantes” definidas en la estructura curricular de la modalidad Políticas Culturales del Instituto Terciario que organiza el evento con colaboración de la Empresa Impacta Cultura. Serán su ejes temáticos:

  • La articulación multisectorial como política cultural.
  • Las experiencias de las plataformas digitales de financiación masiva
  • El rédito social de la cultura desde la perspectiva de lo privado
  • Entre lo público y lo privado: patrocinio y mecenazgo
  • Promoción del patrimonio cultural
  • Formación y acción profesional: un vínculo en construcción permanente

El I Encuentro contó con la participación, entre otros, de: Fondos de Incentivo Cultural, Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay; Museo del Agua y de la Historia Sanitaria, AySA; Fundación Banco Itaú; Fundación Banco Ciudad; OEI-Oficina Regional Buenos Aires; Departamento de Cultura y Arte de la Universidad Nacional de Avellaneda; Tecnicatura Superior en Gestión Cultural del Instituto N°15 de Campana; Secretaria de Publicaciones, Capacitación y Cultura de UPCN; Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural, Ministerio de Economía de la Nación; Departamento de Comunicaciones y Producción de la Dirección General de Museos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Fundación Argentina del Cáncer (FUNDAC); Impacta Cultura.
Los destinatarios del evento son: Directivos y Gerentes de Empresas vinculadas o interesadas en la RSE, fundaciones, gestores culturales, especialistas en marketing y comunicación. Estudiantes, egresados directivos y docentes del Instituto de Formación Técnica Número 12 y público en general.
La coordinación operativa del mismo está cargo de los docentes y directivos del IFTS 12. Docente de contacto Lic. Fernando de Sá Souza – fernandodesasouza@yahoo.com.ar ; 4413-2569.




26 marzo, 2012

Modelos de producción artística

La producción de arte se ha convertido en una relación compleja que excede largamente la relación entre artista, obra y público. La organización de los mercados artísticos está incorporando mucha tecnología de gestión que vale la pena empezar a inventariar. Veamos un par de ejemplos reflejados en el suplemento económico del diario Clarín
El pasado 18 de marzo la página 11 del suplemento incluye entre los habituales “secretos empresarios” una noticia que sostiene “Reunir fondos para financiar producciones teatrales no es tarea sencilla. Al bufete Zang, Bergel & Viñes se le ocurrió constituir un fideicomiso administración, pionero en su tipo, destinado a la producción de obras teatrales comerciales. (…) Como el éxito de la actividad teatral es poco predecible, el fiduciario se compromete a montar obras cuyos guiones hayan servido de base para producciones probadas en las principales plazas (Londres, Nueva York, París, Madrid y Barcelona). También deben contar con actores de primera línea y abordar proyectos que apruebe un comité artístico”.
Un fideicomiso es un mecanismo financiero que permite reunir fondos de inversores interesados en obtener la mayor rentabilidad posible. De allí que la apuesta artística esté limitada a obras y actores ya consagradas con el menor riesgo posible. Un lenguaje inherente más a las finanzas que al arte.
En otro segmento de mercado se informa el último 25 de marzo – IECO página 16 –  la existencia de una pequeña empresa – AVI Music –  dedicada a producir a músicos noveles. 
Su modelo de negocio es la producción integral para músicos nuevos incluyendo el disco, video clip, marketing, difusión, etcétera. Según narra Gabriel Fernando Alvarez el costo de un paquete básico es de 18.000 pesos (unos 3.900 dólares) que el artista pagará en doce meses sin interés.
No se explicita si hay algún tipo de selección estética de modo que uno puede suponer que con tener el capital alcanza.
Según el medio, la empresa se constituyó en 2007 con un capital inicial de 6.900 pesos y facturó en los últimos doce meses 250.000 pesos y cuenta con cinco empleados.
Dos extremos del mercado donde claramente la producción artística está imbricada con sendos modelos de negocio con altísimos niveles de profesionalidad.
Muchos artistas nos dirán que no quieren subordinar su arte a un modelo de negocios y tendrán razón. Se tratará, entonces, de encontrar mecanismos alternativos de acceso a los públicos en tiempos de superproducción cultural. Una posibilidad es la plataforma Ideame, pero eso será motivo de otra nota.

01 febrero, 2012

Financiamiento y gestión cultural: encuentros y desencuentros


La gestión cultural es un campo disciplinar cuyos límites no están totalmente definidos y, quizás, no lo estén por mucho tiempo. O, mejor aún, quizás lo propio de la gestión cultural sea la carencia de límites, la potencia de abarcar todo lo hecho por el hombre ¿O caso no llevamos más de un siglo definiendo cultura como el conjunto de la creación humana?
Sin embargo cuando nos encontramos con otros discursos seguimos actuando una cultura limitada a eventos – palabra a despejar alguna vez – y espectáculos.
No entendemos, por ejemplo, que las empresas tienen su propia “estrategia de vida” en la cual pueden, o no, incluir a la gestión cultural. Que, en todo caso, somos nosotros quienes debemos encontrar un cierto “lenguaje de intercambio” capaz de superar el vacío que se produce entre discursos tan disímiles como la “rentabilidad empresaria” y la gestión cultural. Luego nos quejamos de la falta de fuentes de financiamiento.
Esta es la principal conclusión – absolutamente personal – que nos ha dejado el I Encuentro deResponsabilidad Social y Cultura que el pasado 29 realizamos en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el auspicio, entre otros, de la OEI.
La convocatoria para esta jornada provino de la convergencia entre un instituto terciario no universitario y una empresa de consultoría cultural. La academia y el emprendimiento actuando juntos a pesar de poseer, naturalmente, lógicas muy diversas.
Este blog fue, en todo caso, la plataforma sobre la cual se pudo construir esa coincidencia; fuimos, para decirlo rápidamente, quienes presentamos a los novios de este matrimonio.
Se definió como objetivo principal del mismo el “... hacer análisis, durante este encuentro, de los vínculos existentes y posibles entre la Cultura y la Responsabilidad Social, permitiendo la reflexión sobre el papel del sector privado en la cultura –en sus varias acepciones- a través de sus diferentes prácticas de RSC. Y ello a través de aportes teóricos y de prácticas concretas llevadas a cabo por empresas invitadas y fundaciones. Es propósito de este Encuentro facilitar el intercambio de experiencias, conocimientos y puntos de vista, en un enriquecimiento mutuo de los asistentes.” Sería imposible resumir en una entrada toda la riqueza temática del mismo. Pero hay un aspecto que rondó varias de las ponencias: el vacío que hay entre quienes nos dedicamos a la gestión cultural en la Argentina y el mundo de la empresa.
Por ejemplo, Ricardo Pinal, Director de proyectos culturales de la Fundación Banco Ciudad comenzó su exposición diciendo (en cita libre)...me llamo Pinal, ni Pina, ni Pinar; lo mínimo que uno espera de quien viene a solicitar apoyo financiero para un proyecto cultural es que se haya tomado el trabajo de saber a quién se dirige. Una obviedad que, en su experiencia, la gestión cultural no registra.
Contó también las dificultades que suelen presentarse con la ubicación geográfica de los proyectos: si auspiciamos un evento en la Ciudad de Buenos Aires y luego lo mudan a otra provincia lo mínimo que esperamos es que nos consulten si pueden seguir usando nuestro logo.
Desde la gestión cultural no evaluamos – agregamos nosotros – que el uso de una marca tenga reglas geográficas. Y es más, no tenemos porque conocer ni entender toda la estrategia de marca de la empresa.
¿Nos autoriza eso a utilizar urbi et orbi un auspicio que nos dieron para un tiempo lugar determinado? No, y no lo pensamos, nuestra preocupación está centrada en el hecho cultural y no en la estrategia comercial.
Porque hay que decirlo, también la gestión cultural suele pecar de cierta endogamia. Esgrimimos – aunque no lo digamos – la idea de que nada hay más importante que la cultura. Claro, luego nos quejamos de la falta de vocación de las empresas por los proyectos culturales.
Una anécdota más de este panelista: vienen y te presentan un presupuesto por 50.000 pesos; la entidad de pronto dice: podemos aportar 20.000. Y nos responden que está bien, que con eso se arreglan y nos preguntamos ¿Cuándo nos mienten? ¿Cuando piden 50.000 o cuando se conforman con 20.000?
En un aparte informal dentro del encuentro charlábamos sobre por qué algunas empresas hacen lo imposible por no participar de este tipo de encuentros y seminarios. Uno de los empresarios presentes – a quien no nombraremos – confesó que la más de las veces prefiere no exponerse a pedidos intempestivos; vas a un seminario para hablar de financiamiento privado a la cultura y te bombardean con pedidos insólitos sin el menor criterio.
En extrema síntesis: para obtener financiamiento privado para proyectos culturales es imprescindible actuar con extrema profesionalidad. Y si alguien cree que esto es una obviedad por favor vuelva a leer las anécdotas que hemos referido.
Se nos dirá que las empresas tampoco son tan inocentes; que muchas veces la gestión de fondos para la responsabilidad social empresaria queda en manos de un “amigo al que le gusta el arte” y también será cierto.
Pero la pregunta debiera ser siempre sobré qué podemos hacer nosotros para construir un puente con el resto de los actores sociales y económicos ya que lo dicho aquí para los empresarios seguramente vale para los funcionarios públicos, los artistas o los medios de comunicación.
A ese puente es al que llamamos “lenguaje de intercambio”. Un discurso que, sin abandonar las preocupaciones básicas de nuestra práctica profesional, sea capaz de entender las preocupaciones del otro y ofrecer proyectos comprensibles también en términos de rentabilidad. Un discurso construido en base a unas pocas ideas:
Todo proyecto cultural es financiable en la medida de su prestigio; de modo que la primer preocupación es explicar cómo ese prestigio puede beneficiar a quien financia la actividad.
El presupuesto no es ni un requisito formal a cumplimentar ni una expresión de deseos; el presupuesto es una herramienta de gestión que, incluso, puede escalarse para explicar por qué podemos adecuar la propuesta a diferentes disponibilidades.
La entrevista con un posible auspiciante no es una reunión de amigos sino una negociación entre intereses diversos los cuales hay que mapear cuidadosamente. Tanto los propios como los ajenos. Debemos conocer a nuestro interlocutor tanto como podamos y lo que no sabemos simplemente preguntarlo. Recordemos que, por grande que sea la amistad que tengamos con esa persona, su decisión está sometida a juicios de todo tipo por parte de la organización que representa.
Hay una coherencia, incluso ética, entre el tipo de proyecto que estamos impulsando y el tipo de empresa a la que nos dirigimos. El juez último de esa coherencia es nuestro público, conocer sus valores y actitudes es parte central de la sustentabilidad del proyecto. Si traicionamos a nuestro público lo perderemos pero además estaremos proponiendo un muy mal negocio a nuestra socio eventual.
Obtenido el apoyo financiero de una empresa – o cualquier otra organización – debemos comprometernos no sólo a cumplir con nuestra parte del trato sino y fundamentalmente a lograr que nuestro socio salga beneficiado. Beneficios mutuos construyen relaciones duraderas.
El arte de negociar apoyos es, naturalmente más complejo, pero estas pocas ideas son un buen lugar para empezar a recorrerlo. Algunas entradas de nuestro blog – que listamos al final – son también puertas de entrada a este mundo. Y sobretodo recomendamos analizar los casos que publica el ConsejoEmpresario Argentino para el DesarrolloSostenible.


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21 noviembre, 2011

Primer Encuentro de Responsabilidad Social y Cultura


El próximo 29 de noviembre, en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y con el auspicio de la OEI nos juntamos a reflexionar e intercambiar experiencias sobre “Los vínculos existentes y posibles entre la cultura y la responsabilidad social” y “El papel del sector privado en la cultura a través de sus prácticas de RSE”. Con un intenso programa la jornada se desarrollará entre las 9:00 y las 18:00 en Perú 160, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El encuentro es convocado por la carrera de Administración y Gestiónde Políticas Culturales del Instituto de Formación TécnicaSuperior N° 12 dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad y la empresa Impacta Cultura
Las exposiciones, debates e intercambios se organizarán en torno a ocho ejes de trabajo:

1)La acción cultural privada como política cultural
2) Entidades financieras y cultura
3) El rédito social de la cultura desde la perspectiva de lo privado
4) Nuevas tecnologías, arte y responsabilidad social
5) Recuperación del patrimonio cultural
6) Cultura, legislación y RSE: el patrocinio de las artes
7) Educación y prevención como legados responsables
8) Formación y acción profesional: un vínculo en construcción permanente

A la fecha de esta publicación han comprometido su participación como expositores:

Claudia Mera, Coordinadora de los Fondos de Incentivo Cultural, Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay.
Jorge D. Tartarini, Director Museo del Agua y de la Historia Sanitaria, AySA.
José Pagés, Presidente de la Fundación Banco Itaú.
Ricardo Pinal, Director de proyectos culturales de la Fundación Banco Ciudad.
Irma Briasco, Especialista en ETP, OEI-Oficina Regional Buenos Aires.
Juan José Izaguirre, Responsable Área Cooperación Cultural, OEI-Oficina Regional Buenos Aires.
Daniel Ríos, Director del Departamento de Cultura y Arte de la Universidad Nacional de Avellaneda
Fernando de Sá Souza, Periodista, Licenciado y docente en Gestión Cultural.
Nelson Capdepon, Coordinador de la Tecnicatura Superior en gestión cultural del Instituto N°15 de Campana, Consultor del Área de TSSyH del Ministerio de Educación de la Nación, Gestor Cultural
Leticia Manauta, Secretaria de Publicaciones, Capacitación y Cultura de UPCN
Mario Naranjo, Coordinador Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural, Ministerio de Economía de la Nación.
Fundación Telefónica, invitado por definir.
Leontina Etchelecu, Directora de Gestión y Comunicación Cultural, Dell Oro Trigo, S.A.
María Elena Abugauch, Diseñadora gráfica (UBA). Coordinadora del departamento de Comunicaciones y Producción de la Dirección General de Museos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Docente universitaria.
Eduardo Ceccotti, Director/gerente de marketing del Hotel Hyatt
José Miguel Onaindia, ex director del INCAA, abogado, gestor cultural.
Cristina Carrillo, Addkeen Consulting (educación financiera para todos), España. Licenciada en ciencias económicas y abogada, ex subdirectora de blablá en la CNMV de España.
Jorge A. Esteban, Director Ejecutivo Fundación Argentina del Cáncer (FUNDAC), abogado, experto en Recaudación de Fondos en Organizaciones de la Sociedad Civil, Titular de Consultora ArgentinaEconómica.
Juan Ignacio Manchiola, Director de Comunicaciones en IMARA, Fundación de Asistencia Humanitaria y Gestión de Riesgo.
Ignacio Molano, Director de Impacta.

Son objetivos del encuentro:

“... hacer análisis, durante este encuentro, de los vínculos existentes y posibles entre la Cultura y la Responsabilidad Social, permitiendo la reflexión sobre el papel del sector privado en la cultura –en sus varias acepciones- a través de sus diferentes prácticas de RSC. Y ello a través de aportes teóricos y de prácticas concretas llevadas a cabo por empresas invitadas y fundaciones.
Es propósito de este Encuentro facilitar el intercambio de experiencias, conocimientos y puntos de vista, en un enriquecimiento mutuo de los asistentes.”


Destinado a todas aquellas personas interesadas en el mundo de la gestión cultural nos parece de vital importancia para quienes están estudiando carreras terciarias y universitarias ya que permitirá un amplio acercamiento a la práctica profesional. Más información eneste enlace.

27 mayo, 2010

Encuentro de organizaciones culturales comunitarias


El colectivo cultural La Madeja convoca para los días 5 y 6 de junio a un encuentro de organizaciones culturales comunitarias. Dicen en los fundamentos de la convocatoria:

…que en este encuentro se desarrolle un espacio inclusivo, participativo y respetuoso de debate y de trabajo, propiciando a la vez la circulación de ideas, la creatividad, el vínculo y los proyectos comunes entre las organizaciones y las personas participantes.

En el blog del encuentro pueden consultarse el programa, la ficha de inscripción (gratuita) así como un breve cuestionario de reflexión hacia el interior de cada organización participante.
El programa es extenso y ambicioso. Puede bajarse desde el mismo blog en formato pdf.
La verdad es que no conocemos al grupo convocante salvo por las referencias que ellos mismos nos dan.
Y sin embargo nos parece una iniciativa necesaria, como dice la gente de La Madeja: faltan espacios para intercambiar experiencias y miradas.
Entonces ¿Por qué no apoyar a grupos emergentes que empiezan abrir la mirada?

18 marzo, 2010

Los videojuegos como industria cultural


Una nota publicada en España destaca que… “El mundo del videojuego ha cambiado profundamente en los últimos veinte años y la percepción que tiene de él la sociedad también ha evolucionado. El reconocimiento del sector del videojuego como industria cultural, en marzo de 2009, ha supuesto un enorme estímulo para las compañías desarrolladoras y distribuidoras nacionales.
Se comentan allí algunos números que grafican muy bien la importancia del debate:
… este mercado consiguió una facturación mundial de más de 38.500 millones de euros en 2008, y registró un crecimiento del 15,2% respecto a 2007. De estos 38.500 millones de euros, más de 15.000 millones se obtuvieron en Europa. España aportó 1.432 millones de euros, y se convirtió en el cuarto país de la UE, y sexto a nivel mundial, en consumo de software de entretenimiento interactivo, por detrás de Reino Unido, Alemania y Francia.

Sobre la estrategia del estado español frente a este mercado se dice:
Reforzar la marca de hecho en España es esencial. En España llevamos años haciendo videojuegos, con mucho éxito tanto nacional como internacional, pero nos faltaba esto. Otras administraciones de países con menor peso en la industria hace tiempo que asisten a las ferias especializadas y apoyan a sus desarrolladores. Y España, hasta ahora, no lo había hecho. Gracias a la plataforma del ICEX, la industria del videojuego español tendrá mayor visibilidad. Algo esencial en un mercado como el nuestro", recalcó Fabriciano Bayo, director de Virtual Toys

Sobre la comercialización se dice:
“… la industria del videojuego está cambiando. Se están abriendo nuevos caminos; caminos en los que las multinacionales no podrán entrar y en los que las pequeñas compañías podrán ganar posiciones. Y es que la necesidad del producto físico, el que llega a las tiendas, es algo obsoleto. El futuro de los juegos interactivos está en la industria online, en las descargas de los juegos a través de la Red

En la Argentina, para adentrarse en el fenómeno, se puede consultar la página de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina. Se informa allí sobre herramientas de diseño, cursos, eventos, etcétera.
Recorriendo la web encontramos un documento de 2007 firmado por Mónica Jacobo y publicado por la Universidad Nacional de Córdoba donde se describe el fenómeno:

Los videojuegos surgieron en la década del 60´ y alcanzaron la popularidad comercial en los 70´. Su amplia historia de cuatro décadas llega hasta el presente con consolas hogareñas (por ejemplo la PlayStation,4) juegos para instalar en las computadoras personales, juegos multijugador off y online y aplicaciones para dispositivos portátiles como son los teléfonos celulares.” (…)
Mientras en la década de 1980 esta forma de recreación fue considerada una actividad casi exclusivamente para niños, en la actualidad forma parte de la vida cotidiana de personas de un rango etario amplio que incluye adultos.
Es un fenómeno de la industria del entretenimiento que produce dividendos económicos en algunos casos superiores al cine y promueve constantemente avances tecnológicos mediante el lanzamiento de productos que requieren de computadoras y dispositivos cada vez más potentes.
La proliferación de juegos en la vida cotidiana, los ha convertido en un medio que atrajo la atención de agentes del campo artístico. Los videojuegos como objetos culturales de la era informática, han aportado estéticas definidas, maneras de representar el espacio, personajes que incluso han pasado a protagonizar películas cinematográficas como Lara Croft 6, por citar solo una; han recreado géneros como el de aventuras; instaurado otros como los juegos de disparos en primera persona y han dado lugar a la implementación de técnicas nuevas para la creación, llegando a conformar un campo denominado Game Art.
” (…)
El teórico Stockburger11 propone una categorización de las estrategias artísticas en el contexto de los videojuegos que abarca: apropiación, modificación y producción de juegos originales. Consideramos que esta taxonomía puede ser útil para analizar las obras citadas precedentemente debido a que implica diferentes aproximaciones a un mismo objeto cultural de la era digital: los videojuegos, a partir de las elecciones y posibilidades técnicas, económicas y subjetivas de cada artista o grupo de productores.

La autora menciona la existencia de pocos espacios de encuentros y promoción de los videojuegos nacionales.
Desde la gestión cultural estimo que se trata de un dominio de producción cultural al que no le hemos prestado demasiada atención.
Sin embargo el juego es en sí misma una actividad cultural. Y en este caso, además, con un alto componente artístico y con un público creciente.
Quizás debiéramos repensar el concepto mismo de industria cultural y estar más atentos a los nuevos consumos culturales. Apropiar tecnologías y recrearlas dentro de nuestros propios horizontes simbólicos.

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Intraemprendedores: también en el campo cultural


12 enero, 2010

Gestión cultural entre frutas y verduras

La gestión cultural puede ocupar los lugares más inverosímiles: los únicos límites son el buen gusto y la creatividad de quien gestiona.
Dicho así no pasa de una mera declaración voluntarista. Y sin embargo sobran los ejemplos.
Alguna vez hablamos de gestión cultural en una vidriera. Otra de gestión cultural hospitalaria; de una protesta política con aire circense o de un almacén museo.
Podríamos, además, citar el caso de la hermosamente caótica feria Tristán Narvaja de Montevideo donde puede comprarse casi de todo: desde pájaros y cebollas hasta música, artesanías o libros antiguos.
Pero ¿Puede una opera surgir entre los puestos que venden fruta, fiambres o pescado? Habrá, naturalmente, dificultades técnicas de todo tipo; faltará la caja de resonancia propia de un teatro o el despliegue de la escenografía, tampoco habrá dispositivos para subtitular en el idioma de los asistentes. Y sin embargo el público puede disfrutarlo.
Claro que para esto la gestión cultural debe hacerse cargo de la formación de públicos, y no solo de la captación de espectadores con todo lo importante que es esto último. Las personas necesitamos que nos muestren y nos ayuden a apreciar las distintas formas que puede asumir el arte. A comprender sus códigos y simbologías.
Esto es lo que están haciendo desde el sitio “Eso que se conoce como la opera” y han colgado en youtube un video que les proponemos compartir: una iniciativa que vale la pena conocer, difundir y, creativamente, replicar.

13 noviembre, 2009

Seminario crisis y cultura en el IPECC

El Instituto de Posgrado de Estudios Culturales y de Comunicación nos envió los enlaces a los videos que produjeron a raíz de un reciente seminario, cosa que agradecemos públicamente.
En esta nota los invitamos a ver detenidamente el referido a crisis y cultura consistente en una amable conversación entre Ramón Sala, Francesca Minguela y Blanca Riestra de España. Algunas frases que hemos recogido nos dan una idea de la importancia que este material tiene para quienes nos dedicamos a la Gestión Cultural:

- Un trabajador en la cultura es más sostenible y tiene más futuro que un trabajador industrial que quedará obsoleto.
- La crisis no es excepcional… y habrá más.
- La crisis es doble en la cultura porque se considera que la cultura es una actividad secundaria… es la mentira que tenemos que revertir.
- La cultura va entre un 4 a 12 por ciento del PBI de España.
- La innovación es el objetivo pero antes de la innovación está la creatividad y en la raíz de la creatividad está la cultura.
- Necesitamos emprendedores en la cultura.
- El plagio debería generar derechos de autor.
- Estamos yendo hacia un paro estructural considerablemente elevado.
- En Estados Unidos las salas de cine ganan más con la comida que con la película.
- Se está creando un gestor cultural diferente que es medio empresario.
- La cultura no son los demás sino que es uno mismo.
- La cultura es difícil… reconozcamos que es un elitismo que vale la pena. Que mucha gente entre en el, no hagamos populismo.
- Estamos en un momento fantástico para el que sepa adaptarse y atrapar las corrientes que pasan. Por ejemplo estamos en el momento de eclosión del blog.
- Debemos buscar nuevas formas de financiación empresarial… la inversión socialmente responsable puede ser inversión cultural. Hagamos fondos de inversión. Busquemos un trato fiscal mejor.
- La inversión realizada en cultura siempre es rentable y está comprobado.
- En todos los masters de la Escuela de Negocios, desde hace dos años, estamos introduciendo asignaturas de humanidades.
- Hispanoamérica ahora es Nueva York… Obama habla español


Naturalmente cada una de estas frases debe ser puesta en el contexto del debate para comprenderla cabalmente. Pero aún así, aisladas, dan una idea del debate que gestores y gestoras culturales tenemos por delante. Este video es un buen lugar para empezar:


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28 octubre, 2009

Economía de la atención y gestión cultural

El suplemento económico del diario Clarín de Buenos Aires publicó el último domingo algunos artículos que pueden resultar útiles para pensar la economía de la gestión cultural.
Citando, entre otros, al Premio Nobel Herbert Simon se refiere a la llamada economía de la atención titulando: “Riqueza de información, pobreza de atención”.
Lo explican con una cita de Simon: “lo que la atención consume es bastante obvio: la atención de sus receptores. De esto se deduce que una riqueza de información produce una pobreza de atención”.
Para entenderlo cabalmente basta con una simple comprobación: trate usted de recordar cuántos mensajes, de todo tipo, recibe a lo largo del día y a cuantos realmente le presta un mínimo de atención.
El crecimiento exponencial de los volúmenes de información lleva a que aumente el valor de la atención de las personas. Y esto porque estaríamos aplicando recursos escasos – la atención de las personas – a fines infinitamente múltiples – los mensajes disponibles en un tiempo y espacio determinado.
Claro que la comunicación involucra, además, aspectos simbólicos de todo tipo que pueden hacer que un mensaje se vuelva más o menos relevante para uno u otro receptor. Y eso, en un extremo es cultura y, desde el vamos, arte.
Un ejemplo muy interesante al respecto lo trae el mismo suplemento en la nota de contratapa titulada. Tickets, sponsors y rock and roll: el negocio de los recitales en la Argentina.
Se analizan allí las diferentes modalidades que caracterizan al negocio de los recitales lo cual, a nuestro juicio, está enmarcado en aquello que en otra entrada de este blog hemos caracterizado como un verdadero cambio cultural en la industria musical.
Hay artistas que financian la actividad con la venta de los Tickets – entradas – al recital y subsidiariamente algún recurso publicitario. Otros, cuya convocatoria es decididamente masiva invierten la fórmula: el foco económico está en los anunciantes que utilizan su concierto para atraer la atención del público.
Aunque, como sostiene la gerenta de marketing de una empresa que suele participar como sponsor de grandes marcas: “No hay una relación con la venta directa, pero salta en la afinidad de la marca con el mundo de la música”.
Además hay marcas – Personal Fest, Quilmes Rock y Pepsi Music, según la nota – que se superponen directamente con la propuesta artística relegando, hasta cierto punto, al artista a un segundo plano. Simplificando la mirada podríamos decir que el artista importa porque participa en ese evento.
El arte se vuelve vehículo para captar o asociar la atención del público con una propuesta comercial determinada. Esto, por cierto, actualiza los debates de todo tipo habidos sobre la relación entre arte, cultura de masas y mercados.
Simplificando podríamos decir que el arte o la producción artística para ser más exactos construyen tres tipos de relación no necesariamente excluyentes entre sí:

- El arte sostenido por la atención de su propio público.
- El arte como vehículo de las marcas que necesitan convocar la atención del público
- El arte subsumido en las estrategias de marketing de grandes empresas

La verdad es que, como gestor cultural, convivo mejor con los dos primeros modelos que con el último. Pero lo cierto es que todos ellos existen y hay muchos (y muy buenos) artistas que no dudan en recurrir a las más diversas combinaciones posibles.

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17 julio, 2009

Cambio cultural e industria musical

Una nota de la Vanguardia.es da cuenta de los cambios que se están produciendo en la industria musical. Veamos algunos datos:

Pero todo este cambio cultural e industrial ya tiene cuantificación en Catalunya, que señala cómo las dos ramas del negocio (música en directo / música grabada) estaban más o menos igualadas en facturación hace cinco años, y la primera de ambas está hoy siete veces por encima de la segunda, según expusieron ayer en rueda de prensa en Barcelona los principales agentes del negocio, en la presentación del Anuari 2009 de la Música i l´Espectacle als PaïsosCatalans, que elabora la revista Enderrock con las principales asociaciones del sector. En el 2003, los conciertos facturaron 100 millones de euros y se vendió música por 92: en el 2008, los discos vendidos apenas sumaron 21,6 millones de euros y la asistencia a conciertos, 151, con lo que esta acapara el 87% de la facturación.

Esto en referencia a los cambios en la industria pero ¿Qué hay de la sociedad? Un directivo de la industria lo dice claramente: "Está claro que nadie pagaría 30 o 40 euros por el ADSL doméstico si no fuera porque así se puede bajar música y cine".
Nos parece que es allí donde está ocurriendo el verdadero cambio cultural: la masificación del acceso de banda ancha nos vuelve independientes de otros soportes. Y en consecuencia cabría una pregunta que involucra a todas las industrias de contenidos ¿Qué futuro tienen los modelos de negocio basados en vender soportes? Sea que estos fueren papeles, discos más o menos duros o incluso los modernos pen drive.
La verdad es que las redes telemáticas – cada vez más potentes, rápidas y baratas – favorecen la trasmisión de todo tipo de contenidos para todo tipo de uso – trabajo, educación, compra venta de productos, etcétera. No pueden, claro está, trasmitir emotividad, por más que lo intenten.
Podríamos arriesgar una hipótesis: sobrevivirán aquellas industrias culturales que logren incorporar emotividad a sus soportes o directamente faciliten el acceso a experiencias más emotivas.

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09 junio, 2009

El financiamiento de la gestión cultural

La gestión cultural no es gratis como no lo es la cultura. Es más, podría fácilmente demostrarse que la cultura es uno de los bienes más costosos de la experiencia humana.
En este sentido solemos poner en cuestión propuestas del estilo “cultura gratis para todos”
porque, aunque bien intencionadas, suelen terminar por oscurecer el entramado profundo que está detrás de cada acción cultural – y sus costos.
El lugar del estado es, desde este punto de vista, garantizar el acceso universal a los bienes y servicios culturales subsidiando a los sectores sin capacidad económica propia para hacerlo.
También es rol del estado garantizar el acceso universal al proceso creativo facilitando el accionar de aquellos colectivos que, por un motivo u otro, resultaran marginados por el mercado.
En ambos casos trasparentando hacia el conjunto de la sociedad la inversión pública en el campo cultural. Tanto por principios republicanos elementales, cuanto para garantizar que haya verdadero apoyo estatal y no manipulación gubernamental del campo cultural.
Hace poco comentábamos, como ejemplo cercano y en vías de implementación, el caso de Uruguay y sus fondos concursables. Ciertamente hay otros en la Argentina cuyo comentario tenemos demorado.
La construcción de un mapa de financiamiento posible podría sintetizarse rápidamente en tres grandes rubros:
- El aporte privado a partir de prácticas como el auspicio, el sponsoreo y otros similares basados en el aporte que una organización privada hace a las actividades culturales a cambio de la exhibición de su marca.
- La recaudación propia de la actividad a partir de la venta de entradas u otro tipo de servicios – por ejemplo la trasmisión televisiva del evento, o la venta de grabaciones, etcétera.
- El aporte del estado, en sus distintos niveles, que puede incluir desde fondos presupuestarios de distintos orígenes, facilidad de uso de ciertas instalaciones (por caso un teatro) o de ciertos espacios públicos particularmente significativos (por ejemplo la Feria de Mataderos).
Un estudio firmado por Sandra Rapetti de la Universidad de la República (Uruguay) y
publicada por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA analiza diversas investigaciones sobre el financiamiento de espectáculos públicos que nos parece representativa de esta mirada:


Analiza además un conjunto estadístico elaborado sobre varios países de América, entre ellos la Argentina:
Las conceptualizaciones y la metodología utilizadas en este estudio mantienen una vigencia que va más allá de la antigüedad de los datos. El fenómeno de fondo (cómo se financian las actividades culturales) no ha cambiado en sus aspectos centrales.
El estudio citado no aborda – probablemente por su carácter cuantitativo – uno de los recursos cruciales de la gestión cultural: el prestigio.
Solemos decir que todo proyecto cultural es financiable en la medida de su prestigio. De modo que a la pregunta ¿De dónde sacamos el dinero para realizar este o aquel proyecto? Respondemos cambiando la pregunta: ¿Qué prestigio puede aportarse al proyecto? ¿Puede alguien recomendarlo? ¿Qué antecedentes tiene el equipo de gestión? ¿Se ha obtenido algún premio o ganado algún concurso?
¿Cómo hace una persona para empezar? ¿Cómo se pasa del anonimato al prestigio?
En realidad esto nunca ocurre, siempre hay una etapa de transición, de aprendizaje, de colaboración en proyectos de otras personas o instituciones. Se trata de gestionar esa etapa, formular proyectos que nos involucren, utilizar herramientas de diagnóstico – por caso el FODA – y buscar alianzas que mejoren nuestro posicionamiento. Hacer gestión cultural en suma.

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27 mayo, 2009

Juan Carlos Barreto, gestor cultural

No es fácil pensar en un funcionario público como en un emprendedor cultural pero tal es el caso del Director de Cultura de la Intendencia Municipal de San José, República Oriental del Uruguay, nuestro amigo Juan Carlos Barreto.
Lo conocimos en oportunidad de dictar algunos seminarios en ese país invitados por la Agencia Española de Cooperación Cultural.
Barreto es artista plástico, administrador cultural público e integrante de una exitosa agrupación del carnaval uruguayo. Todo esto nos lo narra en una entrevista que hiciéramos vía mail en los últimos meses. Veamos algunas de las afirmaciones que compartió con nosotros:

Al entrar de lleno al mundo del diseño y la publicidad empiezo a darme cuenta que a esos "talentos y creadores" les faltaba algo.
Su tiempo al crear, meses de preparar un espectáculo teatral, temas adecuados para la grabación, la mejor exposición pronta para mostrar pero… no sabemos como venderla, como "gestionarla".
Así que ese "clic", se hace en mí entrados los años 90, cuando hablar de publicidad, diseño y gestión en Uruguay era una rareza.
La relación entre la creación y la gestión, deben "sí o sí" estar plenamente conectadas entre la elaboración y preparación de un producto cultural y el modo de comunicación que desarrollaremos para "poner en escena, editar, mostrar o presentar" ante nuestros "potenciales clientes".

(…)
El perfil profesional creo que comienza cuando te das cuenta que necesitas más herramientas y quieres ser más perfeccionista en tus acciones
(…)
"Mi gran reto en gestionar bien entonces lo argumento en tres conceptos básicos “diseñar, innovar, y comunicar”

Vale la pena leer la entrevista completa para ver cómo se va conformando una carrera profesional que va del creador artístico, al emprendedor y gestor cultural y de allí a la administración cultural pública.

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