22 marzo, 2011

Apuntes para un curso sobre Industrias Culturales

Estamos trabajando en el diseño de un curso anual sobre industrias culturales y nos pareció una idea interesante que los inscriptos al mismo opinen, desde el principio, sobre los contenidos del mismo. De paso, si alguno de nuestros lectores quiere realizar un aporte bienvenido sea.

En esta entrega vamos a trabajar exclusivamente sobre contenidos dejando en manos del equipo docente los aspectos metodológicos y de evaluación ya que ambos dependen de mandatos institucionales cuya instrumentación tiene otra complejidad.

Incluimos algunos enlaces con artículos ya existentes de nuestro blog a modo de guía para los estudiantes. La bibliografía obligatoria surgirá, naturalmente, del perfil de contenidos que finalmente aprobemos. Un intento 2.0 que, hacia fin de año, será interesante evaluar.

Dimensión conceptual:
¿Qué, cuáles y cómo son las industrias culturales? ¿Cómo se relacionan con las llamadas industrias creativas? Los casos del soft y la industria textil.

Dimensión Contextual: ¿En qué mundo vivimos? ¿Cómo son los flujos económicos y simbólicos globales? ¿Qué lugar ocupan en esos flujos las industrias culturales? ¿Y la identidad cultural? La historia como referencia contextual

Dimensión pública: las industrias culturales y la construcción del espacio público. Políticas públicas e industria cultural. Formación de creadores, interpretes, técnicos y públicos.

Dimensión organizativa: proyectos y modelos. Instalaciones y accesos. Valor y riesgo. El factor humano, modalidades de contratación. Los ámbitos de consagración. Ámbitos locales, sub estaduales, nacionales y multilaterales.

Dimensión herramental: la cuenta satélite de cultura. Los observatorios culturales. Indicadores culturales. Evaluación y meta evaluación. Marca país. FODA. Nuevas plataformas: cuando la herramienta se vuelve concepto: soportes, fenómenos y tendencias.

5 comentarios:

Isabel dijo...

En los últimos años, las empresas de turismo en articulación con el Estado (nacional, provincial o municipal), han utilizado la marca "Turismo cultural" para incrementar sus ventas.
Asimismo, el Estado difunde en sus páginas web, los parques nacionales o espacios culturales, invitando al público en general (nacional o extranjero) a conocerlo.
¿Se puede considerar al "turismo cultural" como una industria? ¿encontramos en él, una seria articulación entre lo público y lo privado, fundamentado en los intereses de ambas partes?

Isabel

Fernando de Sá Souza dijo...

Personalmente creo que el turismo cultural responde - cuando menos en los formatos - al concepto de industria cultural. Desde ya que en un curso sobre industrias culturales deberá debatir y establecer cuáles son hoy los dominios de la misma. Me parece que la clasificación clásica está desbordada por nuevos fenómenos que deberemos ir mapeando.

Geo. dijo...

un tema interesante para tratar es el de masificación y cultura, en relación a la imbricación de los términos "industria" y "cultura". ver cuales son las herramientas o políticas que posibilitan (o dificultan) el acceso a los bienes y servicios culturales, la calidad de ese acceso y demás.
Lo dejo como inquietud porque surgió en clase y seria bueno abordarlo en profundidad.

Martín dijo...

Algo para tener en cuenta en un emprendimiento cultural (me refiero a emprendimientos independientes) es el tema de la promoción/distribución/circulación de los bienes culturales. Ocurre que los canales de comunicación para dar a conocer un bien cultural siempre son acotados para los nuevos emprendedores, y estos temas son fundamentales a la hora de llevar adelante un proyecto exitoso.
Martín Sardella
Políticas culturales
Tercer año

Sonia R. Cabral dijo...

Más allá de establecer las diferencias, si las hay, entre industrias culturales o creativas, en la dimensión conceptual, modernas, eclécticas o vernáculas, creo muy útil investigar lo contextual. Me parece mucho más definitorio entender que los conceptos varían según varían las propias industrias y que a su vez éstas son móviles, como lo es la cultura misma, cambiante. Debemos estar abiertos a atravesar por estos cambios constantemente y dispuestos a proceder con las herramientas que el contexto nos va determinando. Conocer, tanto desde lo actual como desde lo histórico, la relación creación-producción-comercialización nos brindará la posibilidad de apoyar o modificar el contenido simbólico de las industrias y su influencia en el desarrollo social para que no atenten contra el sentido que buscamos en nuestra sociedad.